Mujeres escritoras

Foto: Unsplash (Luis Llerena)

Hoy, 17 de octubre se celebra el Día de las Escritoras y, sin ser yo especialmente amiga de los “días de”, me ha parecido, sin embargo, una ocasión excelente para hablar de mujeres que escriben o han escrito, y de lo que sus libros han supuesto en mi vida.

La primera escritora que me viene a la cabeza, en esta marea de libros y escritores que, afortunadamente, está siendo mi vida es Enid Blyton. Que, por cierto, fue una visionaria. Uno de sus personajes principales, Jo, decidió que quería ser un chico e impuso a todos su decisión sin mostrar síntoma alguno de debilidad a lo largo de toda la serie.

Después, tendría que mencionar a Maria Gripe. Maria Gripe fue una señora alemana que escribía unos libros infantiles y juveniles buenísimos y absolutamente perturbadores: Los escarabajos vuelan al atardecer, Agnes Cecilia o la trilogía de Las sombras han moldeado, sin duda, mi gusto y la forma en la que escribo ficción, acentuando mi tendencia natural a lo misterioso y lo macabro. Porque yo, en otra vida, fui una escritora del Romanticismo con tuberculosis. La hija del espantapájaros es, por ejemplo, un gran libro, incluso para un adulto. Podéis dar por buena mi palabra, puesto que lo leí a la tierna edad de 28 ó 29 años.

También tendría que hablar de Almudena Grandes, que no es santo de mi devoción como persona pero que siempre ha escrito como los ángeles. De mis adoradas Jane Austen, Charlotte Brontë y, por supuesto, Emily. Emily Brontë, autora de Cumbres Borrascosas, escribió uno de los libros con los que más me he obsesionado en toda mi vida (haceos con una buena edición con una buena traducción, por lo que más queráis).

Isabel Allende merece también una referencia especial. Me dio muy fuerte con La casa de los espíritus.

Gloria Fuertes (y sus tres reinas magas), Agatha Christie (aunque esta es más una autora de mi amiga Angiealquezar), Lucía Etxebarria, Marta Rivera de la Cruz, Ángeles Mastretta… son otros nombres de escritoras a las que he leído y cuyos libros (en mayor o menor medida), he disfrutado y me han aportado.

Y, curiosamente, muchos de los libros de los que he hablado últimamente, han sido escritos por mujeres. No soy ese tipo de chica, de Lena Dunham; Lo contrario de la soledad, de Marina Keegan; la trilogía del Baztán, de Dolores Redondo; la saga Dos amigas (según parece, definitivamente escrita por una mujer), de Elena Ferrante

¡Si hasta la saga de Crespúsculo y la infame Sombras de Grey han sido escritas por mujeres! Es imposible calcular el número de horas de mi vida que he pasado despotricando de estos libros, oralmente y por escrito. Y disfrutándolo muchísimo.

Ahora mismo estoy leyendo dos libros en paralelo, y los dos escritos por mujeres: Piscinas vacías, de Laura Ferrero y Tan poca vida, de Hanya Yanagihara. Y guardo en la recámara Me llamo Lucy Barton, de Elizabeth Strout; Las chicas, de Emma Cline y La carne, de Rosa Montero.

Seguro que me dejo a muchas grandes escritoras y muchos buenos libros en el tintero (podéis compartirlos en los comentarios, si queréis). Lo que es evidente es que, afortunadamente, la literatura escrita por mujeres está más viva que nunca. Y que quizás un “día de” pueda resultar útil para recordárnoslo. Porque, si todo se redujera a una cuestión de calidad, si su difusión dependiera sólo de eso, está claro que no haría falta que reivindicáramos nada. Porque estaríamos todos leyendo a mujeres como locos.

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