9 de octubre de 2016

StreetXo. Foto de A.L.

Este fin de semana hemos hecho varias cosas nuevas, como cenar en StreetXo, el restaurante “barato” de Dabiz Muñoz. Siento casi dolor físico al escribir así “David” pero, eh, todo el mundo tendría que tener derecho a elegir su propio nombre.

También cosas abandonadas por un tiempo, como preparar unas deliciosas lentejas con chorizo que, a pesar de haber absorbido todo el tiempo de la mañana de mi domingo, han resultado deliciosas. Y ayer disfrutamos de una opípara cena en casa, acompañados de algunos de nuestros queridísimos primos. Nuestro afán es llegar a ser conocidos como unos estupendos anfitriones (esto es muy Bridget Jones). “¡Es increíble, ¡qué bien se come en casa de los Pérez!” “Una cena fenomenal, como siempre, querida Amanda.”

Además, hemos vuelto a hacer casi toda la compra por internet. Lo de no tener que salir de casa y comprarlo todo on-line viene siendo un sueño recurrente mío desde hace muchos años, como atestigua ese post que escribí: La vida que me imagina el chiquito de Seur. Desgraciadamente, hacer la compra por internet es como hacerla en el súper: Siempre se le olvida a uno algo. Y entonces tiene que bajar.

Ahora estamos tomando una especie de preparado soluble que nos regalaron cuando estuvimos en Corea (a base de ginseng, creemos). Tiene cosas flotando (algunas de esas cosas las he identificado como piñones) y me temo que me va a dar la noche. A mí, que estoy sopa a las diez y media. De hecho, huele un poco a sopa. Pero sabe dulce.

Sigo leyendo a Beigbeder, y tengo varios libros en la recámara: Me llamo Lucy Barton, de Elizabeth Strout, El secreto, de Donna Tart (recomendación de Mj) o La zona de interés, de Martin Amis. Además, se me han antojado algunos otros, como Las chicas, de Emma Cline o Piscinas vacías, de Laura Ferrero.

Seguimos enganchados a Narcos, y yo además visiono a ratos, casi a escondidas, mi nueva serie guilty pleasure: Orphan Black. No os riais, que la protagonista ganó un Emmy este año. Además, todo lo que se ve en inglés (para practicar), está justificado.

Y el miércoles es fiesta, lo que hace este domingo bastante menos domingo.

Que tengáis un comienzo de semana maravilloso. Si, a pesar del apunte de la fiesta, necesitáis té de ginseng para encararlo, podéis pasaros por casa. Como seguro habréis oído por ahí, nuestra hospitalidad es legendaria.

Comentarios

Entradas populares