Yo tuve Fotolog (o Flog)

Corría el año 2005 ó 2006, si la memoria no me falla, cuando, emulando a mi querido y reverenciado Percomo, trendsetter y líder espiritual, me hice una cuenta de Fotolog. En esa época yo tenía un portátil cochambroso, un móvil Nokia o Alcatel, y ninguna cámara decente, así que lo de colgar una foto al día requería de una intensa labor de archivología y buceo en la fototeca para dar con alguna imagen aceptable de la que, a día de hoy, aún me siento orgullosa. Creo que tengo muchas virtudes, pero una de ellas no es hacer buenas fotos. Ni preparar arroz blanco. Pero sí que tengo paciencia, y se me da bien buscar. En cualquier caso, todas estaban muy lejos de los estándares de Fotolog.

Tirando de archivo bloguero compruebo que, en 2008, escribí esta entrada que titulé "Una diva del fotolog? yo? oh, gracias!!!" con evidente desprecio a las reglas de puntuación del castellano.

Una diva del fotolog? yo? oh, gracias!!! 
Por fin me he dado cuenta de lo que me venía faltando para ser una verdadera diva fotologuera: Un amigo o amiga que me siga a todas partes y me tome tropecientas fotografías, ahora sacando un kleenex de mi bolso, ahora haciendo como que leo, ahora colocándome las gafas de sol, ahora apartándome el pelo de la cara, etc. Ese amigo o amiga ha de tener, además, conocimientos aunque sea rudimentarios de Photoshop. No le pido más. Lo demás no importa. Con que haga buenas fotos y luego me las edite en plan cool me vale. Total, no va a salir en ninguna.. 
He estado mirando en mi armario, y yo creo que, de momento, de ropa no ando mal. Tengo por ahí un par de camisetas de esas grandotas. Estoy pensando en darle de sí el cuello a una, para que un lado me resbale graciosamente por el brazo, e ir enseñando el hombro y el tirante del sujetador. Negro, por supuesto. Puedo colocarme encima una rebeca de Zara, también dada de sí, rollo descuidado. Me suelto el pelo y me lo pongo todo por la cara, me pinto los labios y las uñas de rojo, me planto las gafas esas de Gucci que compré en los moros del puerto y venga, a la calle a arrasar. Seguida de mi amigo/esclavo/lacayo, evidentemente. El personaje secundario de mi particular película de camino hacia la fama. Por la alfombra roja de la blogosfera. Qué guay. 
Pero claro, como una sólo triunfa cuando cuenta con el respaldo de la opinión pública, y la opinión pública es un tanto borreguil, necesito que todos y cada uno de vosotros se abra también una cuenta de fotolog. Pero nada de colocar fotos vuestras posando espléndidamente. Nada de escribir textos profundos, ni de contar que os habéis ido de viaje, o de mercadillos, o que os habéis comprado unos Balenciaga (por poner otro ejemplo patrio, que ya estoy harta de los sempiternos Manolo's...uff, qué hastío!) No. Nada de eclipsarme, en definitiva. Vuestra misión es llenar MI fotolog de comentarios. Es fácil, no os preocupéis. Básicamente deben ser algo como "Guapa!!!Me encanta tu estilo!!! Me encanta tu ropa!!! Eres divina!!!!" y variaciones de lo anterior. Os dejo un margen de creatividad. Si conseguimos llegar a 200, puede que tenga alguna oportunidad de convertirme en la Nueva Diva del Fotolog, desbancando a semidiosas ya consagradas 
¿A quién intento engañar? No tengo tantos amigos...:-p
La pregunta es, ¿tenía yo el 13 de marzo de 2008 amigos? Es broma. ¿Tenía yo el 13 de marzo de 2008 un Fotolog? (¿Dónde estabas entonces?) Todo apunta a que sí. La manifiesta carencia de fotos unida a mi tendencia a enrollarme (no tanto como Sorkin, pero sobre Twitter pienso lo mismo que él: "Con 140 caracteres no tengo ni para empezar"), hizo que migrara de Fotolog a Blogger en 2007, pero supongo que mantuve la cuenta.

Recuerdo Fotolog con nostálgico cariño (incluso llegué a tener algún que otro seguidor). En Fotolog vi por primera vez una foto de pies con las uñas pintadas de rojo. En Fotolog repasaba las tendencias, fichaba Converse, camisetas, pantalones pitillo. Fotolog me empujó a visitar el Mercado de Fuencarral (sin éxito). Nos íbamos el fin de semana al Ocho y medio a hacer como que bailábamos Franz Ferdinand, secretamente escandalizados con el precio de las copas y los fragmentos de pelis porno en las pantallas a modo de moderno atrezo.

Obviamente, yo no daba nada el tipo de Fotolog. Aunque por aquel entonces ya había abandonado las botas de punta de los primeros años de carrera y esos jerseys de Zara, cortos y de colores chillones, mi conocida incapacidad para hacerme la raya del ojo (entre otras cosas) suponía, ya entonces, un obstáculo insalvable para molar. Y, a juzgar por la entrada que escribí en aquella época, al menos era consciente de ello.

Fotolog era para mí lo que después fue el blog: Un pequeño club de amigos (muchos de ellos también en la vida real) a los que les contabas lo que habías hecho durante el día. Era la compañía en esas largas tardes universitarias de Messenger y de las primeras series. Esa gente con la que comentabas el final de la temporada de Héroes y que te mandaba canciones, de una en una, en mp3.

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