The Hovse: Una pop up store- mercadillo muy cuqui


El domingo por la tarde fuimos a nuestro primer mercadillo navideño de la temporada: The Hovse. Recomendado por Dommuss y por Condé Nast Traveler, esta pop-up store super cuqui y altamente instagrameable es un filón para regalos de amigo invisible, si uno se encuentra especialmente rumboso, y decoración del hogar que me encantaría ser capaz de incorporar a mi vida.

Además de las chorraditas omnipresentes de Mr. Wonderful (que no enlazo porque, si no sabéis de qué hablo, es que no sois de este mundo) y los mapas de Walk with me (sigo esperando a que salga el de Retiro), rollo "entrada-a-mano-derecha" de La Central, la tienda tiene cosas muy monas, muchas de ellas artesanales y, en general, se puede decir que es el típico sitio en el que a uno le gusta estar.

Y no sólo estar, sino también que le vean, aun a riesgo de sentir una vaga, pero punzante, sensación de impropiedad si va un poco "underdress" para la ocasión. A mí me faltaba pintalabios rojo y me sobraba la coleta pero, con un poco más de atrezzo, hoy me sentiría mucho más bloguera.

Y es que, con la autoridad que me dan mis años de colegio de monjas  y mi propia condición de pija (en definitiva, mi experiencia general e incontestable en la materia), me encuentro en disposición de afirmar que en esa tienda hay mucho y mucho bien guapo. Es como si uno fusionara Abercrombie con la película Fuera de Onda.

Se puede dar un paseo muy agradable por las diferentes estancias de los diferentes pisos, toqueteando todo, buscando etiquetas con precios infructuosamente y admirando esto y aquello, tomando ideas para la casa o para regalos navideños.

Tienen unas tacitas hechas a mano que incluso te pueden personalizar si proporcionas una frase ad hoc o si "cuentas tu historia para que se inspiren". Las tazas son bonitas, con independencia de que esto sea una moda que a mí me parece muy atroz: La de contarle a un desconocido "tu historia" para que de ella saque unas líneas ripiosas para imprimir en tazas y cuadernos.

También tienen ropa, joyas diminutas (una reciente obsesión mía) de plata o bañadas en oro, cuadernos, adornos y, lo más importante, un bar con gintonics escondido en una esquina y unas escaleras lóbregas y misteriosas que dan a una terraza en la que una chica puede degustar una hamburguesa sintiéndose muy Carrie Bradshaw (no sé si Carrie comía hamburguesas porque, como sabéis, no soy nada fan de Sexo en Nueva York).

En definitiva: Mi recomendación es que vayáis convenientemente pertrechados y con ganas de no comprar nada en concreto, pero de comprarlo todo. Hay que estar in the mood.

Comentarios

  1. Estuve recientemente en The Hovse y estoy de acuerdo con la autora en que el género y la decoración son de lo más cool. No obstante, en todo momento no dejé de tener la sensación de estar viviendo un spot de Loewe rodeado de bellos efebos y hermosas vírgenes en delantal de colegio de pago. Sin ocultar mi envidia, supongo que el papá de alguno de ellos debe haberles dejado a precio cero la hermosa casa de Almagro en la que se encuentra The Hovse.

    Con The Hovse, los pequeños pijos y snobs de la oligarquía madrileña toman contacto con el emprendimiento y el mundo laboral en una iniciativa atractiva e interesante mientras terminan los últimos cursos de la universidad, y se sacan un sobresueldo. Muchos de ellos gobernarán nuestras vidas pronto, pero eso ya es otra historia. No dejéis de pasaros por allí si queréis estar "in" y ser modernos como yo. Recomendable. Sólo hasta el 24 de diciembre!

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