Popurrí de veraneo

Esta semana la he pasado en Sevilla, consagrada al movimiento slow, a las siestas, los libros (muy interesante y tremendamente adictivo el de Jose Serralvo: El niño que se desnudó delante de una webcam), las series malas, la cervecita del aperitivo y las pringaítas.

Además, me he dedicado a leer sobre Bali. Hace pocos meses reivindicaba yo la vida sencilla y, paradójicamente, ya medio adelantaba que ese era nuestro próximo viaje programado. Nuestro Viaje del Año, más bien. ¿Se puede reivindicar la vida sencilla e irse a Bali? Por supuesto que sí.Tengo el propósito de contar más acerca tanto de la preparación (me he comprado unas zapatillas de trekking en Decathlon que caminan solas y una gorra verde que me da un aspecto de lo más intrépido y aventurero que, evidentemente, no se corresponde con la realidad) como del desarrollo de este viaje, pero una nunca sabe: Puede que esté demasiado entretenida disfrutándolo.



La semana que viene pretendo pasar unos días muy muy slow y muy muy sencillos en mi Almería querida. Tengo en mente un post sobre las cosas que uno DEBE hacer en verano. Actividades ineludibles como, por ejemplo, tomarse una granizada en la Jijonenca (los norteños pueden sustituirla por un helado de Regma). Es posible que me ponga un poco nostálgica.

En cualquier caso, podéis seguir mis andanzas en Twitter, ver mis fotos en Instagram (sospecho que de comida, principalmente) y, para los que no tengáis Instagram, por fin he conseguido habilitarlo para que se muestren las imágenes en la página de Facebook.

Un abrazo, y feliz y plácido veraneo.

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