Cinco cosas que hacer un domingo para sobreponerse a la tristeza

Los Manueles, Granada


Los domingos. Esos días despreciados y denostados, preludio de la vuelta a la rutina. Yo, que llevaba años viviendo sin domingos, los vi al principio como un pequeño milagro, un exceso de ocio casi culpable pero delicioso. Sin embargo, con el tiempo me volvió esa melancolía de domingo que sólo recordaba remotamente. Y la espanté a fuerza de aperitivos, lecturas, y tardes  perezosas de mantita y peli. A continuación, algunos consejos para exorcizar el domingo.

1. ¡Desayuna, maldita sea! 

No estoy segura de haber insistido lo suficiente en el gran placer que supone desayunar con calma, un lujo de sábados, domingos y vacaciones. El domingo se presta especialmente a este ritual que, si se hace en condiciones, lleva tiempo. Es el día perfecto para hacerlo pausadamente y sin cargo de conciencia. 

2. Ve a tomar el aperitivo

Va a parecer que en este blog nos gusta mucho comer y beber, y es un poco verdad. Pero lo realmente cierto es que el aperitivo es una de esas cosas que no se pueden hacer a diario, por muy flexible que sea nuestro horario laboral, por la sencilla razón de que se precisa de dos cosas fundamentales: Gente y ausencia de obligaciones para la tarde.

Si uno se lo monta bien, el aperitivo puede mutar en comida y terminar con un gintonic al solete en la Costanilla de San Andrés.

3. Haz ejercicio

La mejor manera de sentirse plenamente legitimado para disfrutar de unos buenos churros un domingo por la mañana es haber salido a correr y comprarlos a la vuelta, del mismo modo que las cañas del aperitivo saben mucho mejor tras haber superado penosamente alguna carrerita popular.

Un paseo es también siempre una buena opción y se puede aprovechar para hacer cosas que uno no hace normalmente (o nunca), como comprar el periódico y leerlo plácidamente en un banco o en un café.

4. Aprovecha para leer

Admitámoslo: Leer en el metro es un horror al que accedemos simplemente porque no nos queda otro remedio. Para mí, leer en el metro es como llegar al destino, porque irremediablemente los libros se van apurando, pero sin disfrutar del camino. La única forma de leer en condiciones, igual que de dormir en condiciones, en sin despertador.

5. Enchúfate una peli de sobremesa o ve al cine.

El modo de no sentirse mal, tirado en el sofá, viendo una peli de sobremesa, es convencerse de que no hay ningún otro sitio en el que se debería estar. Yo hace años que desterré la culpabilidad de mi vida en este asunto en concreto, pero si no es tu caso, si prevés que lo percibirás como un derroche de tiempo, puedes aprovechar para ir al cine. A ver Birdman, por ejemplo.

¡Feliz domingo!

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