Mi falta de propósitos para 2015

Una vez pasada la primera emoción de estrenar agenda nueva parece como si se le pasara también a uno un poco el gusto por el nuevo año y sus propósitos imposibles.

Yo llevo una semana escribiendo en la mía muy locamente, no sólo lo que tengo que hacer sino incluso lo que ya he hecho como (posible) terapia a mi ansiedad por comprobación.

He inaugurado el 2015 con nuevo móvil y nueva agenda, lo cual me ha llevado indefectiblemente a la ilusión de que ya estoy lista para tenerlo todo bajo control en mi vida. Incluso tengo en el kindle un par de libros sobre gestión del tiempo.

Podría hablar esta tarde aquí sobre la ilusión de control, pero prefiero hablar de mi nuevo móvil. Mi nuevo móvil no hace milagros y, en consecuencia, sigo sin tener cobertura durante la mayor parte del trayecto Cáceres-Madrid en tren. Sin embargo, el asunto de la batería ha mejorado de manera ostensible y ya no vivo con miedo a quedarme incomunicada, que es una enfermedad, una lacra más bien, muy del siglo XXI. Al 2015 le pido eso, poder quedarme incomunicada un ratito sin miedo. Le he comprado una funda rosa y una tarjeta de memoria de 32 Gb porque soy una optimista y espero poder tomar cienes y cienes de fotos de un año memorable.

Respecto a mis propósitos para 2015, yo no quiero avasallar, pero resulta que ya los he cumplido todos. También es cierto que parto con una ventaja sustancial y es que, desde finales de 2014, elijo deliberadamente no hacer ninguno. Para el 2014 me había propuesto correr una media maratón. Empecé el año corriendo 10 km, pase a correr 6 km, luego 5 km, 4 km y, finalmente 0 km. Este año ya he salido a correr tres días.

Pero el que no tenga propósitos no quiere decir, ni mucho menos, que no tenga planes. Porque durante el 2015 aspiro a tener millones de planes. De hecho, estimo que una semana, para ser razonablemente feliz, ha de contar con tres planes molones por lo menos (que, obviamente, apunto en mi agenda). Así que, por favor, hipotético lector, si tienes sugerencias de planes y, más concretamente, planes en Madrid (aunque se aceptan planes realistas y realizables en otros emplazamientos), te agradecería mucho que las compartieras. A cambio (do ut des) prometo compartir las mías.


Nota del autor: Toda mi gratitud para Mj, que me ha suministrado la banda sonora de este post y de esta aciaga (por definición) tarde de domingo. Un besino, hermosa.

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