Orgullo y prejuicio



Mi amiga Paloma dice que su libro favorito de Jane Austen es Persuasión porque en él la protagonista "se lo tiene que currar".

En mi caso, de los que he leído, el que más me gusta es Orgullo y prejuicio. Emma me parece una malcriada y desde que vi la película no puedo quitarme de la cabeza el falso acento inglés de Gwyneth (aunque Jeremy Northman bien vale soportar un acento impostado). En Sentido y sensibilidad, pienso que Marianne al final se resigna un poco. Y por Persuasión tengo que confesar que pasé sin pena ni gloria.

Pero Lizzie Bennet es lista y respondona, y el libro tiene unos diálogos con réplicas muy buenas, a la altura de Jane Eyre que es también muy de amor-odio y de tensión.

Recuerdo una semana, cuando estudiaba, en la que me dio por releer Orgullo y prejuicio. Simultáneamente vi la película de Keira Knightley y la serie de la BBC, con Colin Firth. La película está bien, pero la serie es muy muy recomendable, y no sólo por la escena del lago, conocida por todos gracias a Bridget Jones (que, por cierto, también se basa en Orgullo y prejuicio). Durante esa semana, mi vida giró en torno al estudio y a Orgullo y prejuicio. Cuando salía, como no quería ponerme a hablar de Derecho, me veía empujada irremediablemente a hablar de Orgullo y prejuicio. De la serie, del libro, de la película, de todo tipo de referencias frikis, de Jane Austen en general, lo enlazaba con las Brontë ya que estaba...Y os diré una cosa: mucha gente no ha leído nada de todo esto.

En noviembre del año pasado me apunté a clases de conversación de inglés y un día, no sé por qué mencioné Cumbres borrascosas, que es uno de mis libros favoritos de todos los tiempos. Mi profe me dijo que en Inglaterra TODO el mundo ha leído Cumbres borrascosas. Y apuesto a que también en EE.UU. Es más, os diré que en el segundo libro de Crepúsculo, Bella, que es más tonta que un pie, está leyendo Cumbres borrascosas (no me preguntéis por qué lo sé). Bien es cierto que la tipa se tira toda la novela sin que tengamos constancia de que lo termina, pero también lo es que está muy ocupada despreciando a todo el mundo, pillándose más y más por un fulano que no le conviene absolutamente nada y, en fin, deprimiéndose ella misma y a todos nosotros.

En otra ocasión contaré cómo me tuve que leer 1984 para no desengañar a alguien que dio por hecho que ya lo había leído. Así compenso un poco el nivel de repelencia de este post. De todos modos llevaba tres días hablando de la raya del ojo (que, por cierto, hoy también he conseguido hacerme). 

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