Gracias

Si el año pasado salí con la nariz y los labios completamente pelados después de pasarme en cama tres días con un catarro atroz, esta noche, en los bares, me reconoceréis por un contumaz grano en la nariz. Y luego pretenden que nos ilusione la Nochevieja.

No voy a ceder aquí a la tentación de hacer un balance de año, básicamente porque no quiero que me odiéis todos, llenos de envidia ("Olvi, que es de bromi..."), pero sí me parece un buen momento para dar las gracias.

Gracias por mis padres y mis hermanos, porque os lo debo todo. Porque sois siempre el lugar al que volver.

Gracias por mis amigos de Cáceres, porque cada vez es como si el tiempo se hubiera detenido.

Gracias a mis tíos y a mis primos, porque siempre tenéis a mano una palabra amable, un favor sin preguntas ni condiciones, una anécdota divertida, un café (¿con caramelo o con chocolate?) o un vasito de vino blanco bien frío. Gracias a mis abuelos, porque nos enseñaron la suerte que supone tener una familia extensa y unida.

Gracias por mis amigos de Madrid, porque encontraros fue la cosa más importante que aprendí en la carrera.

Gracias por el trabajo porque, a pesar de mis agobios, soy capaz de ver un futuro en el que puedo tener el tipo de vida que yo quiero.

Gracias por toda la gente a la que he conocido a lo largo de este año, porque ha sido un placer. Porque espero poder dar unas gracias mucho más concretas por vosotros el fin de año que viene.

Gracias por Ale, porque todo lo haría otra vez.

Gracias por los libros, gracias por los blogs, gracias por Josh Charles y por David Fonseca. Por las cañas, el jamón, y El Retiro. Por Pinterest y por el Tenorio. Por Spotify y por Mj. Gracias por el Ave. Gracias por el sushi, el brunch y por ASOS. Gracias por Jabois y por Jorge Bustos. Gracias incluso por los grupos de Guasáp. Por ese ramo. Por la jukebox del Amador. Gracias por el cava de a un euro. Gracias por las cenas y comidas "de niñas formales". Por los hoteles fantasma. Gracias por las portadas molonas. Gracias por esperar conmigo a Nicolás. Gracias por el María Mandiles. Gracias por la inspiración y el Cascanueces. Por Lucrecia. Gracias por el cuscús de supermercado. Por la receta de la tarta de chocolate. Por las perrunillas. Gracias por Paul Auster. Gracias por ese libro que escribiré y que guionizaremos. Por Granada. Gracias por la barra de labios rojo geranio y por la barra de labios mágica. Y gracias también por el puñetero eye-liner.

Feliz Año Nuevo a todos.

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