Qué hacer estos días por Madrid (comprar un eyeliner e incluso usarlo)


Confieso que soy una de esas ingenuas a las que le encanta la Navidad, supongo que porque las mías han sido siempre de niña feliz, así que estos días voy por Madrid encantada, mirando las luces, metiéndome en El Corte Inglés a enredar entre aparejos navideños sin llevarme nada, y refrenando el deseo de comprar tarjetas de felicitación en Hosten que en el fondo sé que nunca enviaré (aunque os quiero, familia y amigos).

Este fin de semana era además el Black Friday así que, después de tomar una comida/brunch en el Diurno (muy recomendable), ir a un mercadillo, comprar un libro en Tipos Infames (mi nuevo sitio favorito del mundo) y romper ya el molómetro pasando por la tienda pop-up de libros Taschen, (porque mis amigas son de las que preparan planes así de enrollados), paseaba plácidamente con mi Ale por la calle Goya entrando y saliendo de tiendas un poco alocadamente cuando se nos ocurrió la genial idea de meternos en KIKO.

Como muchos sabéis, tengo un problema con la raya del ojo. Aunque es achacable claramente a la falta de pericia, yo aún tengo la esperanza de encontrar el producto perfecto. Supongo que un lápiz mágico volador que me la pinte solo.

Hace algunos días vi un blog en el que explicaban cómo maquillarse los ojos muy discretamente con una especie de lápiz con pincelito. "¡Eureka!"me dije. "Esto es perfecto para mí". Así que entramos en la tienda, localicé lo que podía ser el eyeliner milagroso y definitivo, le expliqué pormenorizadamente a mi novio lo que pensaba hacer con él y no lo debió de ver muy claro, porque me sugirió con mucha delicadeza que le dijera a una de las chicas que atienden que me enseñara a utilizarlo. Así que allí estaba yo, a mis treinta años, pidiéndole a una chica un par de años menor que me enseñara a hacerme la raya del ojo. A continuación, una aproximación a la conversación que mantuvimos:

- Hola, mira, es que no sé hacerme la raya de ojo. Nunca he sabido. Entonces he visto un blog en el que una chica se lo hace con uno de estos....¿Qué tal son?
- (Flipando un poco) A ver, ¿cómo la quieres? ¿Como la mía?
- MÁS fina (Ché, ¿dónde vas, poligonera?)
- Bueno, como sea (¿Dónde vas tú, recatadita, mosquita muerta?) Este te vale. Ya verás, es muy fácil. Yo tampoco era capaz y con este me sale.

Me fui de allí con el eyeliner de los torpes y, aprovechando la coyuntura, una barra de labios rojo geranio (o rojo valentino, que suena mucho más sofisticado aunque mucho menos castizo), supongo que porque llevaba todo el día por Malasaña y yo también quería llevar la boca colorada.

Esta mañana, antes de salir a dar un paseo por el centro, aguerrida, armada con mi lápiz, me he encerrado en el baño dispuesta a hacerme la raya. Tres cuartos de hora y medio kilo de toallitas desmaquillantes después, he salido con los ojos un poco enrojecidos e irritados, pero con raya. En mis labios anaranjados, la sonrisa del triunfo.

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