Pinterest



Si tuviera que elegir tres cosas respecto a  las que, históricamente, he podido ser un poquito proselitista estas serían, sin duda alguna, Matchbox Twenty, ASOS y The Good Wife. Siendo el asunto de Matchbox Twenty un poco de otro tiempo, habiendo quedado lo de ASOS suficientemente justificado no hace mucho y mereciendo The Good Wife un post (o incluso una serie de posts) con muchas fotos y vídeos de Josh Charles, creo que ha llegado el momento de confesar mi nueva adicción. Intento embaucar a todos a los que aprecio pero, inexplicable e injustificadamente, muchos no se dejan. PINTEREST.

Aún a riesgo de parecer simple, diré que Pinterest mola y es guay. Yo no voy a terapia porque Pinterest existe. Es posible que incluso pueda prescindir del yoga y alcanzar la paz espiritual a fuerza de pinear muebles hechos con palés y terrazas en áticos con encanto.

La frecuencia y temática de mis pineos es muy ilustrativa de mi estado de ánimo general y mis preocupaciones. Recuerdo que, cuando estaba estudiando y mi vida cultural e intelectual era un inmenso erial, no hacía más que pinear bibliotecas fantásticas o recoletos rincones de lectura, con su sillón con orejas y su lamparita. En plenos exámenes, absolutamente agotada, miraba sin parar fotos de camas enormes, con edredones esponjosos o sábanas blancas.

Ahora estoy obsesionada con los jerseys boyfriend (mi debilidad), las habitaciones sencillas y minimalistas con un eficiente aprovechamiento del espacio (debe de ser que por fin he asumido que nunca tendráéuna enorme mansión con infinity pool que, por otro lado, seamos sinceros, es algo bastante pretencioso y hortera), las joyitas diminutas y las mechas californianas (aka ombré hair, que queda mucho más sofisticado).

No tengo otra explicación para mi afición por Pinterest más que me gustan las cosas bonitas. Es así. Es como en ese episodio de Girls en el que Lena/Hannah acepta que ella sólo quiere ser feliz (One Man’s Trash, magnifico). 

En mi defensa diré que es un guilty pleasure tan legítimo como cualquier otro. En un exceso, incluso se puede aderezar con más guilty pleasures para hacer la experiencia mucho más placentera. Combinaciones que en el pasado me han dado buen resultado han sido, a mero título enunciativo y para nada limitativo, Pinterest + chocolate, Pinterest + helado y Pinterest + mascarilla para cara. Todas ellas muy recomendables.

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