Es preceptivo organizarse

A menudo pensaba en todo lo que haría cuando tuviese algo más de tiempo libre. Cuando por fin pude disponer de mis fines de semana completos, el domingo me parecía una maravilla de ocio. El hecho de poder dedicarlo a cocinar, poner lavadoras, o simplemente hacer el vago sin criterio ni objetivo vital alguno (actividades todas para las que los domingos fueron creados), me parecía un lujo casi obsceno.

"Ahora ya sí", me decía. "Ahora por fin podré leer, escribir y enterarme de lo que está pasando en el mundo por la prensa, como la gente de bien, y no por Twitter".

Llevo unas cuantas semanas proponiéndome escribir alguna cosa. Estoy muy decidida a escribir algo de ficción con cierta entidad. Mi decisión es tan intensa que no he escrito ni media palabra hasta el momento.

No es una cuestión de tiempo: Podría escribir todos los días una hora al menos perfectamente y sin renunciar a ninguna otra actividad significativa o importante en mi vida (lo que sugiere, y es una idea aterradora, la cantidad de tiempo que pierdo).

Lo cierto es que escribir es trabajoso. Requiere concentración, requiere introspección, requiere evaluación y autocrítica y yo, al final del día, me siento como si mis reservas estuvieran a cero (especialmente en autocrítica).

Lo ideal es tener un horario, una rutina, pero siempre he sido una escritorcilla caótica que funcionaba por impulso, a la que de repente le golpeaba una idea y corría a escribir sobre ello.

Pero eso no puede ser, amigos. Hay que esforzarse. HAY QUE ORGANIZARSE.

Si alguien tiene idea de cómo, le agradecería mucho que lo compartiera conmigo. (Es una pregunta retorica, pero no seré yo quien coarte vuestra expresión.)

Por mi parte y por lo pronto, yo ya he escrito mi primer post quejoso.

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