Desde fuera de la mierda

Hace casi exactamente un año escribía un post extrañamente optimista, aunque pudiera no parecerlo, en el que divagaba acerca del miedo, la ruina y toooooodos los caminos de la tierra. Para nada pretencioso.

El caso es que, aunque yo no lo sabía entonces, resultó ser una entrada bastante inspirada. No es que a día de hoy no tenga miedo, que lo tengo, y a diario (resulta que, cuando tengo lo que quiero, la idea de poder perderlo me genera mucha ansiedad), pero soy consciente de que poder decir esto que estoy escribiendo y por lo que dos lectores y medio de mis cuatro fieles ya me están odiando, supone una suerte inmensa.

Ahora sé también que, por lo general, no se confirman nuestros peores temores porque la realidad suele ser mucho menos mala que lo que imaginamos. O que lo que imagino yo, que se conoce que tengo una imaginación muy loca. Sé que que a uno le cambien el paso de repente, que le golpee la certeza de que su vida no va a ser como había previsto, tener que hacer otros planes, aunque en abstracto y sobre el papel puede resultar aterrador, si llega a darse suele no ser tan horrible.

Si alguien me hubiera planteado la posibilidad de que pasaran muchas de las cosas que, de hecho, ocurrieron en la segunda mitad del 2013, yo hubiera asegurado que, de ser así, me moriría (y, evidentemente, hubiera hablado en sentido figurado y sabiendo perfectamente que no iba a morirme de verdad).

Hoy, un año después, puedo decir que soy bastante feliz. Y no digo feliz sin más porque, como dice Jabois, yo no quiero avasallar. Tengo muchos motivos para serlo. Lo curioso es que también era bastante feliz el 18 de octubre de 2013, cuando escribí el post divagando acerca del miedo, la ruina y toooooodos los caminos de la tierra. Y los días, semanas, y meses posteriores. Es cierto que recibí una buena inyección de felicidad al poco tiempo, y sobre la que no voy a extenderme porque una lectura somera de este blog deja claro que a mí (que soy una de las personas que conozco que más utiliza "yo" como comienzo de frase cuando escribe), no me va nada de nada hablar de mí. Sin embargo, me gusta pensar que, aún sin eso (y eso es algo que quiero mucho), hubiera seguido siendo bastante feliz. 

Y aunque es cierto que todo está resultando muy bien yo creo que, si las cosas no fueran como son, si se hubieran desarrollado de otra manera, aún así tendría una vida bastante feliz. Y esa convicción me parece esperanzadora. Y por eso este post es, igual que el que escribí el 18 de octubre de 2013, extrañamente optimista.

Comentarios

  1. Y no sabes cuanto te agradezco que sigas escribiendo venciendo todo tipo de ecuación que CERNcene lo extraño, desconocido o en peligro de extinción de algo tan valioso como el optimismo!

    Y es en lo desconocido, por extraño que parezca, a lo que me aferro para que sucedan momentos como ahora, en que vuelvo a leerte.

    Un abrazo!

    Pd: He visitar CC, pronto completaré el cerco, de momento cayeron Mérida, Hervás y la Peña Francia :)

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  2. Carlos! Tienes que visitar Cáceres y Trujillo de inmediato! :D
    Muchas gracias por tus palabras. Ánimo (con todo). Espero que todo mejore muy pronto :) Mis mejores deseos.

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