Una historia de amor moderna

Uno se posiciona cómodamente en su escepticismo amoroso, un poco autocomplaciente y resabiado porque todos sabemos que, cuando nos enamoramos, nos volvemos básicamente gilipollas y, de repente, la vida te suelta un guantazo (una guantá, como se dice en mi tierra) en forma de morenita encantadora y te devuelve a la realidad diciéndote aquello de “Tira, anda, tiraaa…”

Eso mismo le pasó a un amigo mío y nos lo contaba ayer mientras nos comíamos una hamburguesa en el Alfredo’s de la calle Lagasca, el templo de los puristas de la carne de vacuno. Más tarde, justo después de elegir entre el gin tonic con humo de enebro (“¡¿te cobran por el humo de enebro?!”) o el de hojas de pino de Madrid en una terraza pegando a la Gran Vía, comenzó la ronda de preguntas. Nosotros íbamos levantando la mano y mi amigo nos iba señalando: “¡Tú!”, “¡ahora tú!” Parecía aquello una rueda de prensa o una comparecencia parlamentaria con trámites de réplica y dúplica. Más interpelaciones que preguntas, porque luego los demás profundizábamos en la cuestión si la intervención de un compañero nos había parecido especialmente procedente o aguda.

Esta mañana pensaba yo en todo esto mientras me enfundaba el vestido granate de terciopelo que voy a llevar a la boda de Reque. Conversaba animadamente conmigo misma  y me decía que, con la perspectiva de la prueba del vestido, quizás  lo prudente hubiera sido pedir la hamburguesa de 160 gr en lugar de la de 250 gr, que la salsa barbacoa y el bacon es posible que hubieran sido un exceso y que,  indudablemente, podría haber prescindido del brownie de postre. No tenía ningún sentido lamentarse ya a esas alturas, así que he desviado mi atención hacia temas más alegres.

Mi amigo no ha pasado por una temporada fácil últimamente, que se diga. Algunos problemas de salud, estrés en el trabajo y ese tipo de cosillas que hacen que no te levantes todos los días, pletórico y lleno de energía, dando gracias por el milagro de la vida.

Hace un par de meses, en un viaje a Cádiz, tres chicas se etiquetaron en una foto en Facebook. Mi amigo, postrado en cama, un poco aburrido después de haberse tragado, completo, el Gameplay de The Last Of Us, hizo “like” (grandes expresiones que nos han dejado las redes sociales) despreocupadamente sin prever que ese detalle tan nimio le cambiaría la vida. En Cádiz se montaba simultáneamente un poco de alboroto y una de las chicas, amiga de mi amigo, iniciaba una depuradísima y, tal y como se comprobó, muy efectiva campaña de marketing, con el punto justo de persuasión y distraída relajación. Me pido a María como wingwoman para la próxima. La tía tiene una tasa de éxito del 100% incluso trabajando a distancia.

Hubo tráfico de números de teléfono, y así comenzó un intercambio de mensajes de whatsapp en ocasiones hasta transoceánicos, que culminó en un gran gesto, casi de película, con aeropuerto involucrado y todo. Una especie de Tienes un e-mail en versión castiza y sin la petarda de Meg Ryan. Para que luego vayáis por ahí subestimándome el poder de las nuevas tecnologías y las formas del cortejo moderno.

Nota: Este post se ha escrito íntegramente escuchando el nuevo disco de Arctic Monkeys. Mi homenaje particular a mi buen amigo. Menos el rato en el  que me he enganchado al Gameplay de The Last Of Us (que yo también me documento, ¿qué os pensabais?), que he tenido que pausar Spotify.

Comentarios

  1. Respuestas
    1. Jajaja, yo tiraba por el sistema MPM sin dudarlo un instante!

      Eliminar
  2. Qué cosa. Entre unos amigos estamos preparando la tesis doctoral sobre el arte de ligar con los "like" del fb, que yo defiendo no sirven para nada y son totalmente aleatorios y los que diseñan una estrategia sobre el cómo y el cuándo para conseguir sus objetivos.
    Claro que también, en mi caso, cuantos menos likes tengas por mi parte, más fácil es que esté perdiendo la cabeza por ti y haga verdaderos esfuerzos por negármelo a mí misma. ( No1 Party Anthem, temazo)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Oye, pues cuando la tengáis me la pasas, que le eche un vistazo. Tanto como aleatorios no sé, pero yo lo de la estrategia no lo veo. La gente en realidad no presta mucha atención a los "likes" que a uno le hacen, no? El caso este yo creo que fue más de "Fiche a través de Facebook" combinado con "Marketing de amiga".
      Jaja, me ha hecho mucha gracia lo de los esfuerzo por negártelo a ti misma: te imagino mirando una canción que te encante, que alguno haya posteado en fb, a punto de darle a "like" y convenciéndote de que no, que la canción esa en realidad te espanta :D

      Eliminar
  3. Buenas, enhorabuena por el blog, me gustaría intercambiar enlaces contigo y que nos sigamos mutuamente.
    Un enorme saludo desde http://orgullobenfiquista.blogspot.com/
    http://bufandasybanderasamps.blogspot.com/

    ResponderEliminar
  4. Tienes un inmenso don! Escribir. :)

    Para mi es dificilísimo y te imagino tanto en este post como en los anteriores con las palabras que van fluyendo sin pausa, como si establecierais conexión ambas hasta terminar de escribir. Es genial cuando sucede.

    Y de la entrada diré que la base de esta era tecnológica en la que vivimos es la programación, todo tiende a microreducirse y multicontrolarse y ello es precisamente el mayor enemigo del amor, por mas que este pueda caber en una mirada o en un beso. Su control sería su fin.
    Ojalá que no lleguen a prograrmarlo nunca!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Hola Carlos!
      Muchas gracias por tus (siempre!) amables palabras! Creo que exageras un poco, pero no seré yo la que se queje! :D
      A mí escribir me cuesta todas las veces. Es cierto que hay ocasiones en las que vas por la vida varios días con una idea en la cabeza (no es este el caso), y cuando te sientas parece que vienen las palabras con menos esfuerzo. Yo creo que, en realidad, llevas pensando en eso involuntariamente todo ese tiempo y es sólo la sensación que da. Y creo que es genial que a los que te leen les de también esa sensación :)
      Sobre lo de la tecnología que comentas, yo es que siempre he sido muy fan del romance epistolar y esto me parece una especie de actualización. No he querido dar tampoco muchos detalles porque la historia no es mía, pero me parece toda ella de lo más romántico! :D
      Un fuerte abrazo!

      Eliminar
  5. Es curioso como de los detalles pequeños acaban surgiendo historias de película. Supongo que es un poco el efecto "semilla" de algo pequeño nace el árbol.

    :-)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Y es bonito, porque así de primeras no se puede prever :)
      Un abrazo y gracias por pasarte, Oski!

      Eliminar

Publicar un comentario

Entradas populares