We can be heroes

Hace un par de días fuimos al cine a ver The Perks of Being a Wallflower. Me gustó muchísimo. Me emocioné y todo. Me gusta mucho llorar con las pelis, los libros o incluso las series porque son como lagrimitas favorecedoras, de esas que se te escapan y bajan por la mejilla dulcemente. Nada de hipidos chungos y caras enrojecidas como cuando uno llora de verdad.

La peli, como digo, me encantó. Los tres protagonistas son buenísimos (Emma quizás la que menos), pero Logan Lerman es lo mejor que me ha pasado últimamente. Menudo descubrimiento. Cómo actúa. Me sorprendí pensando que, si alguna vez se hiciera una película sobre El Guardián entre el Centeno (algo que, de hecho, creo que es probable que no viva para ver), este chico debería interpretar a Holden. Es decir, si el tiempo fuera maleable, y pudiéramos hacer que transcurrieran los cien años o así que necesitaríamos para  que "se extingan" los derechos de autor de la novela, dado que aquí nadie parece por la labor de cederlos y, además, pudiéramos mantener al bueno de Logan en sus 21 años, que pasan por 16 ó 18. Pero luego cambié de opinión.

Es curioso porque, en una escena de la película, el profesor de inglés de Charlie le da el que era su libro favorito cuando tenía su edad. Su propia copia. En la película, sin embargo, no llega a saberse de qué libro se trata. Al salir del cine Angiealquezar me comentó- ¡Y nos hemos quedado sin saber qué libro es el favorito de Mr Anderson!.- Como la película está basada en una novela de Stephen Chbosky, a la mañana siguiente la busqué en internet y resulta que el libro que le regala (un libro en un libro) es, precisamente, The Catcher in the Rye.

En otra escena Emma/Sam le regala a Logan/Charlie una máquina de escribir por Navidad. Él se queja de que no sabrá sobre qué escribir. Ella entonces pulsa las teclas y escribe "Write about us".

Captura de la película pero sacada de este Tumblr

Antes de entrar al cine, mientras hablaba con Angiealquezar y Rafa, me di cuenta de que una de las cosas que más me gustan de haber escrito un blog es que puedo recuperar un montón de historias. A veces enteras, porque las había olvidado totalmente. Otras veces recuerdo lo general, pero me faltan los matices, los detalles. Y la historia queda completa. Recordar cómo me sentí en un momento malo me sirve para ver que todo pasa. Releer una anécdota divertida me devuelve a esos años universitarios. Ah, la nostalgia. La nostalgia es una fulana.

Y pensé que mi blog hablaba de mí. Pero hablaba también de nosotros. De que, dentro de unos años, podremos mirar atrás y ver qué hacíamos con veintimuchos. Y veintimuchos nos parecerán muy pocos años. Y recuperaremos el recuerdo de gente que hayamos dejado por el camino (no me refiero en plan dramático, ¿eh?) Y espero que ninguna de esas personas sea alguna de las que considero esenciales. Esas que se merecen un pseudónimo o sobre las que escribo utilizando su nombre real porque sé que eso no les molesta.

Y, ahora, me piro. Porque tengo una hora para arreglarme y reunirme con algunas de ellas.

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