Demian, de Herman Hesse

Escrito el 15 de agosto de 2008. Porque parece que va a haber que empezar a tirar de archivo.

Antes de nada quiero recordar que éste ni es un blog serio ni pretende serlo. Aunque intento documentarme un poco cuando pienso que me hace falta, la verdad es que no escribo mis posts para que sean ni exhaustivos ni exactos. Hay muchos, muchísimos blogs y páginas web de divulgación buenísimos en Internet. A cualquiera de ellos remito a los más exigentes.

Concretamente, el post de hoy, aunque puede tener apariencia de serio, es uno de mis posts peor fundados. Lo escribo precisamente por eso. Pero intentaré explicarme mejor.

Hace algún tiempo, enredando por la red, no sé bien si en algún blog o en el Tuenti me fijé en que alguien (no recuerdo quién, lo cual es una pena) decía que Demian, de Herman Hesse, era uno de sus libros favoritos. El caso es que yo, tal y como vengo haciendo, básicamente para justificar su adquisición, apunté el título y el autor en mi moleskine y me olvidé por completo. Sin embargo, el otro día cotilleaba un puestecillo de libros, mal editados, fatalmente traducidos y con erratas, pero baratísimos, y ¿qué encontré? Está claro: Demian. Y por cuatro míseros euros. Y resultó que no es que sea una edición de lujo, pero sí bastante digna.

A ver. Demian. No creo que Demian llegué nunca a ser uno de mis libros preferidos. Puede que tenga algo que ver (y, por favor, que nadie se me ofenda) lo cómica que me parece la expresión Madre primordial. También, el que algunos pasajes me parezcan un ejercicio de escritura premeditadamente oscuro. Para mí no tienen ningún sentido, pero acepto que puede que no los haya entendido. En conclusión, hay tantos libros en el mundo que no he leído que no creo que relea éste. Sí que es bastante probable que lea El Lobo Estepario, sin embargo.

Pero, volviendo a Demian, aunque sí hay muchos párrafos que considero bastante certeros y que me han llamado la atención, creo que la idea principal, la que subyace a todo el libro, es absolutamente errónea. Insisto una vez más con humildad en mi posible ignorancia. Probablemente, si esperase unos cuantos días, podría discutirlo con alguien que lo hubiera leído y que creyera entenderlo.

Desgraciadamente, a día de hoy no tengo a nadie a mano y sé que si no cedo al impulso del momento, dentro de un tiempo se me habrá olvidado que hubo algo en Demian que me indignó un poco. Esta es la principal ventaja de Internet. Internet mola precisamente por esto. Si me equivoco, consideraré como un favor el que se me corrija.

De Demian me parece interesantísima la lectura de la historia de Caín y Abel desde la otra perspectiva. También todo lo relativo a Abraxas, la divinidad que es dios y demonio en una sola. Hesse (o Demian) dice que, si consideramos que dios es todo lo bueno y todo lo justo nosotros, que somos buenos y malos, justos e injustos, seres ambivalentes, en definitiva, necesariamente tendremos que, o bien negar una parte de nosotros mismos (la mala), o estar en un constante conflicto con dios. De aquí se deriva precisamente el remordimiento, la vergüenza de sentir cosas que uno no debería sentir, y todos esos sentimientos tan poco satisfactorios. Por eso, o bien deberíamos adorar a dos dioses, uno bueno y otro malo, o bien adorar a un único dios que reuniera en él ambas cosas.

Me gusta especialmente el pasaje en el que Demian habla sobre la moral individual, en contraposición a la moral colectiva (lo transcribo para que así, además, el que quiera pueda hacerse una idea de la calidad de la traducción, si es que tiene con qué compararla):

[…] Se puede no hacer nada prohibido y ser, sin embargo, un perfecto bribón. Y al contrario. ¡En último término, no es más que una cuestión de comodidad! Aquel que es demasiado cómodo para pensar por sí mismo y ser su propio juez, se somete a las prohibiciones de momento existentes. Le resulta más sencillo. Pero otros sienten en sí mismos su propia ley, les están prohibidas cosas que todo hombre de honor hace a diario y permitidas otras sobre las que recae una general interdicción. Cada uno tiene que responder de sí mismo.

El fallo que le veo al libro (aparte de que, como ya he dicho, a veces me parezca un poco confuso, aunque también es posible que la traducción no sea muy buena) es que lo encuentro insoportablemente determinista. Está muy bien lo de profundizar en el mundo interior de cada uno, no engañarse con respecto a lo que uno es y no torturarse pensando en el pecado. Pero, por lo que yo he entendido, Hesse sostiene que lo que uno puede llegar a ser ya está establecido de antemano. Cada uno tiene un destino, y de nada sirve que se revuelva contra él. Esto me parece incompatible con la libertad, de la que también habla Hesse-Sinclair-Demian continuamente.

Yo no creo en el destino. Reconozco que el destino proporciona bastante tranquilidad y favorece el estoicismo. En el amor, por ejemplo, he visto millones de películas y he escuchado muchísimas veces todos esos rollos sobre la predestinación, y el consuelo de “es que no eran el uno para el otro pero, ya llegará”. Rollos malos. No hay nadie que sea sólo para otro. De hecho, incluso dudo que alguien sea para alguien, pero eso ya es otro tema. Mucha gente tiene miedo de reconocer que el amor es algo increíblemente circunstancial.

De vuelta a Demian, no veo mucha diferencia, por ejemplo, entre el destino de Hesse y el de la Cámara de Predestinación Social de Un Mundo Feliz. Pienso también que creer en el destino nos lleva, a la fuerza, a acomodarnos. Demian no dice que haya que acomodarse, todo lo contrario. Hay que luchar mucho para alcanzar nuestro yo, porque el resto del mundo se opone, no nos entiende (la eterna supuesta heroicidad del incomprendido ya empieza a cansarme un poco, por cierto, aunque, en éste caso, el contexto histórico justifica la rebeldía). Pero nuestro yo es el que hay, sin más. Y no se puede hacer nada por cambiarlo. Y eso es lo que no me gusta.

Por suerte para todos vosotros, por hoy ya se me acabó el carrete. El próximo día es posible que hable de ese programa de la tele: Chico-Chica o Viceversa. Corro a documentarme.

Comentarios

  1. Angelina...

    dónde te metes!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

    (mejor que Reconstrucción", estúdiate al dedillo Fin de un viaje infinito")

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  2. Efectivamente, de regreso callejero ;) En vez de dormir, me saqué mi billete de vuelta a Madrid.

    "No!!! No fui yo!!!!....." viva Deluxe!!!! jajaja

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  3. Ese lbro me lo regalaron unos amigos alemanes EN ALEMÁN!! Así que nunca me he animado a leerlo. Y después de tu post, me da más pereza. Pero como hoy no me veo ne predisposición de disertar sobre el determinismo en la voluntad, te tengo que decir que:
    a) me ha necantado el rollo bohemio: me apunto en la moleskine un título de un libro y me lo compro en una librería de viejo.
    b)la fase lapidaria: Mucha gente tiene miedo de reconocer que el amor es algo increíblemente circunstancial

    Da miedo pensarlo, pero sí es cierto. O tal vez no, tal vez sea increíblemente romántico que nuestras propias decisiones nos coloquen en un concreto camino y nos crucen con ciertas personas, con amores y con amigos.
    ¿Sabes que estuve a punto de ir a Deusto? Qué desperdicio, no habría podido tomarme ese café tan genial el viernes con vosotros.PERO QUÉ REMONÍIIIIISIMA ESTABAS!!!! Para que luego digan que la oposición sienta mal! je je. Besotes

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  4. Hombre, yo creo que todo (el amor y la amistad) es circunstancial, pero sí puede que exista una cierta tendencia a cruzarte con ciertas personas a lo largo de tu vida, como a "pegarte" a ellas. Y eso es algo que depende de ti, está claro. Pero, hasta que das con ellas..; es decir, ¿cómo has llegado hasta allí? No "persiguiéndolas", sino como resultado de otras decisiones que sí has tomado tú pero que no tenían nada que ver.
    En realidad todo esto se me ha ocurrido ahora. Cuando escribí el post estaba pensando concretamente en el matrimonio, que sí que me parece muy muy circunstancial. O no. Puede que sea una cuestión de madurez. Pero creo que se merece un post aparte.
    Por cierto, ¿cuál era el post ese que teníamos a medias? El del personajón del bus, no?

    Besos!

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  5. Hola Amanda!

    He leído Demian un par de veces (la última reciéntamente), también porque un desconocido me lo recomendó =)

    Es un libro que me gusta bastante, a pesar de que yo tampoco crea en el destino y Herman Hesse sea en ocasiones demasiado "místico" para mi gusto.

    Si algún día quieres hablar del libro o lo que sea coméntamelo, aunque ahora mismo soy yo el que lo tiene un poco oxidado :P

    Besos!

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  6. Hola!

    La entrada la escribí hace bastante, así que yo también lo tengo bastante oxidado, pero la verdad es que, en su momento, me dió la sensación de no haberlo entendido muy bien...No sé, es que sólo he leído éste...igual debería leerme El Lobo Estepario o algo, ¿qué opinas? :-D

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  7. Los libros como Demian siempre son complicados de entender, y nunca puedes estar seguro de haber entendido completamente todo lo que quería trasmitir el autor. Y los hay mucho más difíciles, como el de "Así habló Zaratustra" de Nietzsche. Imagino que al final cada cual le da un poco su interpretación personal.

    De Herman Hesse sólo he leído Demian porque me lo recomendaron, aunque ahora he empezado a leer Siddarthra. Ya te contaré qué tal. El del lobo estepario creo que es el más famoso de Hesse, o al menos del que más he oído yo hablar. Aunque H. H. queda lejos de ser mi autor favorito, intentaré leérmelo un día de estos.

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