A lo largo de la semana se me han ocurrido unas cuantas cosas sobre las que me hubiera gustado escribir, pero me temo que muchas de ellas ya se me han olvidado (rápido, una Moleskine!!!) Esta chorrada me ha recordado que, el año pasado, en Roma, me compré una agenda Moleskine, y este año recorrí junto con Lauri todas las librerías-papelerías cercanas a la calle Goya, buscando otra para sustituirla, pero no hubo manera. Ya no se encuentra el modelo negro normal de toda la vida, agenda sin mapa de ninguna ciudad. Ahora quiero una, pero rollo cuaderno de viaje, o de notas. Todo como mezcla de bohemio y glamuroso (y bastante snob, por cierto).
A lo que iba. La noche del viernes de la semana pasada fuimos al concierto de Carlos Siles, que estuvo maravilloso, como siempre (él, y Elena y Javi, evidentemente). Creo que incluso me gustó más que los anteriores, y no sólo porque versionara This Love, de Maroon 5, sino porque, en general, fue todo mucho más fresco, más fluido y mucho más espontáneo. Mr C.S. se está haciendo fuerte en el escenario, y ya he visto en su blog que no soy yo la única que lo piensa. Nunca había escuchado Canción nº 0 en directo y qué puedo decir salvo "¡qué temazo, madre mía!".
Sigo. Jamaelna ya está en marcha pero, hasta que no me sienta al nivel (muy alto) de mis compañeros, no seré capaz de publicar nada. Además, tengo pendiente la entrega para el número nuevo de la revista de la universidad en la que, pese a la nefasta experiencia de venta de ejemplares del último (no por el número vendido, sino por la actitud de la gente a la que intentábamos encasquetársela), quiero seguir participando. De momento chapoteo en una ciénaga de falta de inspiración.
El lunes presenté, al límite del plazo como no podía ser de otra manera, mi primer relato a concurso. Suerte que ya tenía comprado el sobre, la tarjeta y que, después de la que tuve que montar para conseguir un disquet y grabar el archivo de Word en él (mi portátil no tiene para 3 ½) me pareció que sería un derroche total no entregarlo porque, en el último momento, en la fatídica última lectura (nunca hagáis una última lectura), me faltó el canto de un duro para pasar de todo. Pero ahí está. Seguiré informando.
Ahora mismo estoy leyendo Relatos de lo inesperado, de Roald Dahl, libro super-requete-ponderado a lo largo y ancho de la blogosfera, y Todo está iluminado, de Jonathan Safran Foer, recomendado y prestado por Pablo (gracias Pablo), y que cuido como si de un incunable se tratase (o más :-p)
Ayer vi un capítulo grandioso de la fabulosa serie que es How I met your mother. Y sí, pongo el título en inglés, después de todo lo que me he reído de la gente que hace estas cosas, y después de escribir un post (una entrada :-p) poniendo a parir a esa tía que decía research. Pero yo, que me cachondeé de Rafa cuando dijo aquello de que "verla en español no contaba que, de hecho, contaba negativo", hoy no puedo estar más de acuerdo. Tuve que ver un capítulo en español porque no fui capaz de bajármelo en inglés y puedo decir, con pleno conocimiento de causa, porque me conozco a mí y porque la he visto en ambos idiomas, que si no hubiera empezado a verla en V.O, la hubiera dejado. Como decía, el capítulo era estupendo, y hablaba de los ex, y de todos los objetos y recuerdos que nos dejan, y cómo afecta eso a nuestra relación actual. Así, a grandes rasgos.
Por último, un breve comentario para la gala de OT que, por cierto, no vi, pero gracias a la cual he pasado algunos de los mejores momentos de la semana, disfrutando, gracias a Youtube, en modo bucle infinito, del video colgado a continuación. Y mucho decir que si Esther la arrastra, y que si tal y que si cual, pero nadie me negará que la Tania ésta, a mitad de video, se inventa una canción nueva que no tiene nada que ver con Las de la intuición. Me recuerda a esa noche en la que la Reque y yo nos arrancamos a cantar No, también de Shakira, como poseídas. Yo lo tengo claro. Si lo de la oposición no me sale, el año que viene me presento a Operación Triunfo.