Dónde estabas entonces y un año en un post

Hoy, por primera vez en varias semanas, tengo la sensación de tener (inhalación) tiempo (suspiro). Me contaba Angiealquezar el otro día de un Abogado del Estado que, mucho tiempo después de sacarse la oposición, seguía yéndose de cualquier sitio (un banco, un super, un cine) siempre que se encontraba con que había cola. Y no creo que fuera porque pensara que tenía que irse corriendo a estudiar, puesto que la mayoría de los opositores tienen un horario bastante rígido y si estaba en la calle eso era porque no le tocaba. Creo que sentía esa ansiedad de que se te va la vida, y tú ahí, en una cola, sin dedicarla a nada provechoso. Es por eso por lo que yo siempre llevo mi Ipod conmigo.

Entre las muchas cosas interesantes y molonas que he visto durante estas semanas en mi deambular cibernético, hay dos que me han llamado especialmente la atención, y que se puede decir que me han “inspirado”.

La primera de ellas es este meme que leí en el blog de Mj y, aunque no es nuevo, supongo que este era justo el momento en el que yo me detenía (me refiero a la estructura del meme en concreto, no a los posts de Mj que siempre leo con la mayor dedicación y delectación) le prestaba atención, y decidía que me parecía un tributo formidable a la nostalgia que yo también quería pagar. Así que voy a hacerlo.

La segunda es esta entrada de Nebulina, que forma parte de un concurso de Atrapalo, y que yo voy a emular, pero sin inscribirme en el concurso, porque hoy estoy como Sherlock Holmes y me apetece jugar el juego por el juego mismo.

A ver.

En el meme se trata de recordar tu vida a modo de retrospectiva, en teoría hace 10, 5, 2 y un año respectivamente. Pero puede que yo cambie los números, aún no lo he pensado. Además voy a fundirlo con la idea de un año en un post, concretamente este año, el 2008.

- Hace 10 años: Young Amanda tenía 14 años y la vida no era fácil por aquel entonces. Tenía que lidiar con esa especie de dura y pesimista percepción de la realidad que la vida nos regala cuando cumplimos los 13 años. Diría que Amanda no era una niña como los demás, pero esa es la misma sensación que tienen absolutamente todos los niños a esa edad. Es cierto que la joven Amanda tenía algunos hándicaps sociales de más, como la afición a la lectura y un cierto venenoso desprecio por las frivolidades de este mundo que, posterior y afortunadamente depuró. Cuando leyó El Guardián Entre El Centeno (ese año o el siguiente) se sintió identificada (como la mayoría de la gente, en realidad) pero ella le atribuyó un sentido que no tenía. Por si todo esto fuera poco, la menstruación le trajo a Amanda una relación de amor-odio con su propio cuerpo (más de odio, a decir verdad) y un primer amor idealizado que terminó enamorándose a su vez de una de sus mejores amigas. Ahí queda eso. Queda claro que, para mí, la frontera de esa época horrible que es la pubertad la marcan los 13 años.

- Hace 5 años: Amanda tiene 19 años y la vida es muy distinta ahora. Con 16 años acabaron sus años oscuros, sus 17 fueron una especie de redención social, y ahora está cursando su segundo año de universidad. Amanda se ha adaptado. Tiene un novio, luego deja de tenerlo, se enamora profundamente y tiene esa sensación de que nunca podrá querer más, pero no es verdad. Simplemente ya no podrá querer igual, luego será diferente. Conoce a algunos de los mejores amigos que tendrá en su vida (y, aunque parezca muy pronto para decirlo ahora, está segura). Ese verano pasa una de las mejores semanas de su vida vagando por Cantabria, comiendo en La Conveniente de Santander, tomando helados hipercalóricos en Regma y bebiendo vodka, mientras discute con sus tres amigas sobre lo humano y lo divino. Aunque más sobre lo humano. Regresa a Madrid hecha un pequeño ceporrillo, sonrosada y satisfecha como un tierno cerdito, y se examina de Áreas Funcionales, la asignatura más coña de toda la carrera, y que ella se ha llevado puesta a Septiembre, extrañamente. Ese noviembre (y estamos ya en el de sus 20 años) se desintoxica de amor.

-Hace 3 años: Amanda tiene 21 años (22 en realidad, supongo) y está en cuarto de carrera, su curso favorito, porque casi todo es Derecho. Su hermano se ha venido a Madrid y viven los dos en un piso, por fin autónomos, por fin solos, aunque mantenidos. Amanda saca unas notas estupendas ese año, sale muchísimo, conoce a Rosa y es, en definitiva, increíblemente feliz. En el amor, después de la gran crisis que marcará un antes y un después en su existencia entera, parece que se ha recuperado, se ha hecho más dura. Es ese año cuando se crea el Club de los Perfectos y todas las teorías derivadas. Conoce a un chico, toma la decisión de no prejuzgarlo, le gusta, la cosa no sale bien, no hace un gran drama de todo eso, y recibe a cambio una bonita y provechosa amistad. Ese año también empieza a escribir el fotolog.

-Hace 2 años: Amanda decide que necesita un cambio, que no hay nada que la retenga en Madrid que no vaya a estar esperándola cuando regrese, y decide irse de Erasmus. Casi suplica a la profesora de italiano para que la deje irse a Roma, a pesar de no hablar ni papa: “No, usted no lo entiende, ¡yo TENGO que marcharme!”, “Está bien, pero tendrás que estudiar italiano este verano”, “Lo que usted diga”. Los buenos propósitos se quedan en nada, evidentemente, y Amanda se traslada a Italia prácticamente virgen de su bello idioma. Ese verano se reencuentra con un viejo amigo de la infancia y deciden que se gustan. Ese verano, precisamente. Porque la vida es así de inoportuna.

- Hace 1 año: Amanda ha vuelto de Roma hace ya medio año y todo es igual y, al mismo tiempo, distinto. Redescubre la escritura, abandonada desde su negra, negra adolescencia, aprende muchísimas cosas sobre el mundo y sobre sí misma y, a pesar de todo eso, tiene la sensación insuperable de que es una época de transición. A veces se sorprende pensando que no le gusta su vida, a pesar de que, aparentemente, lo tiene todo. Quizás este no sea el todo que ella quería. Hace prácticas en verano en un despacho, le hacen contrato en octubre, le dan una Blackberry y, de repente, se ve despedida hacia un mundo que no es para el que ella se había preparado. Le cambia el carácter, se vuelve irascible, algunas mañanas se queda en la cama y no va a clase, por las tardes (y algunas noches) trabaja (y también algunos fines de semana, festivos y fiestas de guardar), y está stanca, stanca morta. Una mañana llega a clase llorando y su querido Percomo se la lleva a desayunar (creo que fue precisamente en noviembre, Mun) y le plantea la gran pregunta: ¿De verdad te compensa vivir así? Pero Amanda aguanta aún algunos meses más.

- 2008: Es 1 de enero, y Amanda se moja, pasa frío y los tacones la están matando. Hace sus exámenes de febrero, sorprendentemente aprueba, y todo comienza a ir cuesta abajo, poco a poco. Un día en un Vips se exalta, grita, no se reconoce, y su amigo Rafa le da un ultimátum por su bien. Decide dejar el despacho después de darle muchísimas vueltas y hablarlo con muchísima gente, que es como ella toma (o tomaba) sus decisiones. El mes de abril es horrible por muchos motivos. Sin embargo, en mayo es como si la sangre hubiese abandonado sus venas, definitivamente. Lady Ice’s back. Sostenida por fuerzas que no sabe muy bien de donde vienen, pasa de puntillas por mayo y junio, hace los exámenes, termina la carrera. Ya se encuentra más animosa. Planea un viaje con sus amigas y se va a Grecia. La vida es maravillosa. Se va a Egipto. Todavía quedan tantas cosas por ver, tanto por aprender, tantas series y películas que ver, tantos libros por leer, tanta música por escuchar, tanta gente por conocer. Se relaja. Se ha vuelto desconfiada, eso lo sabe, eso lo ve. Más que desconfiada prudente, pero es el precio que hay que pagar por la tranquilidad. Reordena sus prioridades, y siente que es así como deben ser las cosas. Una amiga le dice “este no ha sido nuestro año, ¿verdad?”, pero ella contesta risueña que nunca se sabe, que a veces tienen que pasar estas cosas para dejar paso a otras. Al menos sabe que ha elegido ella su camino, que se dirige a la vida que quería para ella. Aunque a veces le dé todo cien mil patadas y se pregunte qué demonios está haciendo. Aunque en ocasiones las paredes de su casa se le caigan encima y se sienta embotada y ajena al mundo real. Esta es su vida, la que ella ha elegido. Esta es su paz.

Comentarios

  1. Lo del primer amor que se decice al final por tu mejor/una de tus mejores amigas me pasó a los 16. Lo de estar perdida y sin rumbo, el primer año de carrera. Acabar encauzando mi vida (en ello ando) y dedicarme a lo que quiero, tras acabar Derecho, carrera que no se ajustó a lo que yo esperaba de ella.
    En el amor, el ser más racional que pasional ha hecho que me mantenga desde los 20 al lado de la misma persona, pero no deseo a nadie que reviva mis 19 en esos temas...
    Valga este comentario como mi "meme" parecido al tuyo.
    ¡Un saludo Amanda!

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  2. Nonono, al final y al principio, que yo no el gusté nunca ná de ná :-p
    Me ha gustado tu mini-meme :-D

    Besos!!!

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  3. Hey chiquilla! Cuanto tiempo... Me ha encantado la idea del meme. Es definitivamente algo que tengo que hacer en mi blog. A veces tengo la impresión de que todos los ciclos de la vida son puramente ficticios y que por muchas transiciones que creamos que atravesamos, sólo damos vueltas al rededor de lo mismo. ¿Realmente avanzamos, o simplemente nos convencemos de que avanzamos para ganar confianza en nosotros mismos? Llevo (hmmm...) casi 7 semanas aquí y, antes de ponerme la soga al cuello, me intento convencer de que estoy en una transición... Pero esto se me está haciendo eterno.

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  4. Justo me acabas de recordar a alago que dijo ayer una amiga mía. Decía que los viernes, por muy cansada que estuviera, necesitaba salir al menos a tomarse una cerveza, para dar por cerrada la semana, igual que uno necesita de la noche para dar por terminado el día, y de Nochevieja, para dar por terminado el año, y que si no se volvería loca. Algo así pasa con los ciclos, no? parece que si no los cierras te vas a volver un poco más loco. Aunque muchas veces los ciclos se ven ya "a toro pasao". 7 semanas no me parece demasiado tiempo como para pensar que no pueda ser una transición. La mía duró meses (que no quiero decir que la tuya vaya a ser tan larga, sino que no me parece preocupante :-D)

    Besos, Phil!

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  5. Tras el paso por los años de Amanda tengo dos versiones para decir lo mismo sobre lo que he leído: La digamos clásica,Amanda puede caminar por la vida con la cabeza bien alta. Y la digamos ordinaria,Amanda es una tía maravillosa :)
    Y sé que dirás y que existen,y que conozco,personas que cabe aplicarselas también,pero hay nº clausus para ello? no verdad? Pues hecho y dicho.
    Yo para hacer el mio primero tengo averiguar en que edad me hallo :)
    Un abrazo!

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  6. como me ha gustado esta entrada!

    mola!

    yo sigo pensando que el dia del desayuno fue en Diciembre...no sé porqué, ya que no tengo ninguna referencia, pero algo así me suena

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  7. Una vez un pajarito me dijo que no merece la pena aquel año que no recuerdas con una lágrima o una sonrisa... me lo dijo ese mismo maravilloso pajarito que tú conociste en cuarto. Besos wapa.

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  8. Es que se trata de un pajarito muy pero que muy sabio ;-)

    Besos!

    Mundichu, puede que fuese en diciembre, sí, ¿a primeros?

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