La Obsesión de la Semana

Si hay algo que me molesta* es que la gente me pregunte eso de “¿y cómo que te ha dado ahora por…?” Mi madre lo hace muchísimo: ¿Y cómo que te ha dado ahora por Tarantino? ¿Por qué las personas no pueden entender que apasionarse con cosas, aunque sea de forma muy intensa (casi enfermiza) y breve, no sólo es algo totalmente legítimo sino diría que sano incluso? No sé. Entiendo que tuviera que preocuparse si, en lugar de por Tarantino, o por la novela romántica inglesa, o por los vestidos corte imperio, o por la laca de uñas granate, o por Scrubs, tuviera que preguntarme “¿y cómo que te ha dado ahora por el sadomasoquismo? Pero, salvo casos aislados (y más por el tema de las potenciales lesiones que por el de la perversión sexual en este caso concreto) no le veo ningún sentido.

Pero es que además está claro que no es una pregunta inocente. Hay un algo de recriminatorio, de censor, como si te estuvieran echando en cara tu inconstancia. Como si fueras un ser veleidoso y un poco despreciable. Como si fueras de flor en flor por el jardín de las aficiones y los hobbies.

No lo entiendo, en serio. ¡Si este tipo de inofensivas obsesiones son la sal de la vida! Y no sólo para uno mismo, sino también para la gente de alrededor. Por ejemplo, sin duda alguna, uno de los rasgos más entrañables y amorosos de esequenopuedesernombradoenlosblogs, es precisamente (después de suplir las necesidades de atención básicas para sobrevivir) centrar todo el remanente en los intereses más peregrinos. La Obsesión de la Semana, lo llamamos. Bien sea una ópera, un libro, una serie o un vídeo de Youtube. Y eso nos enriquece a todos. Y nos gusta, por mucho que nos quejemos (de broma). Esa pasión tan caprichosa es como una especie de regresión a la infancia. Poder ilusionarse cada semana con una cosa distinta me parece algo maravilloso, quizás precisamente por lo que tiene de inconsistente, de inmaduro. Desde luego, si hay que ser inmaduro e inconsistente, mejor serlo en cosas como ésta.

Sucede también a veces que nuestras obsesiones son más duraderas. Rafa, siempre que tiene ocasión, dice que creó a un monstruo cuando me pasó por primera vez una canción de Matchbox Twenty. Supongo que puede ser que alguna de ellas dure para siempre. Puede que eseque sueñe toda su vida con trabajar en Disneyworld y que yo les haga un “fill in the gaps” a mis hijos (tres varones, según reveló el otro día el péndulo) con Mad Season para que así aprendan el inglés necesario para que puedan pasar las vacaciones de verano con el tito eseque en Florida. Las Obsesiones de la Semana pueden llegar a convertirse en las verdaderas pasiones de nuestra vida. O no. Pero una semana de felicidad bien merece perder algún autobús o que se te pegue el arroz.

*Es una manera de hablar. Seguro que hay cosas que me molestan infinitamente más, pero ahora mismo sólo puedo pensar en ésta.

Comentarios

  1. vaya, que de carlos y de sombreros llegaron detrás de mí, jajaja.

    Bueno...

    yo esta semana he vuelto a obsesionarme con Radiohead. No sé si vale.

    ...

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  2. jajaja igual hemos creado una cofradía que va en veneración de la santa obsesión portando sombreros :)
    Pues a mi debe haberme dado por no dormir porque vaya racha :)
    Cuando tiré aquel dardo y me dio por ir a Italia se apresuraron a quitar de la pared el mapa del Nepal que estaba justo al lado.¿Es que dudaban de mi puntería? ¿Tenían algo contra el Nepal? ¿Se preocupaban por mi? ¿Querían llevarse el mapa? ¿Serían capaces de irse sin mi? ¿Me tenían ya el viaje organizado? ¿Era una sorpresa!? No creo,si tuvimos que hacer una colecta para ir a Granada. Ahora que miro la pared aún no me han devuelto el poster!!
    Los muy...
    El caso es que escribes genial Amanda,y no es una obsesión pero si un placer leerte :)

    Un abrazo!

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  3. Me acabo de acordar de esta entrada con la canción esa que nos han mandado de Cuarteto de Nos

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