Clotilde

La llave de mi casa lleva dos días echada y puesta en la cerradura. Por dentro. Llevo dos días metida en casa, en pijama (lo que me hace replantearme eso que me dijo Angiealquezar de gastar dinero en “ropa de andar por casa” en lugar de en “modelitos de troteo”). Para que no haya malentendidos, aclararé que, a pesar de ello, me ducho todos los días.

No me quejo, me gusta mi casa. De momento tengo todo lo que necesito, después de proveerme en el Sabeco y asegurar mi subsistencia. Un par de veces al día, a veces tres, en los descansos del estudio, me pongo el Ipod y salgo al balcón (el motivo principal por el que elegí esta casa, sin duda alguna, junto con el detalle de las molduras de escayola del techo) y miro a la gente que pasa. Supongo que es para participar un poco de la vida del mundo real, aunque contaminada por mi música.

Me estoy poniendo mala, y eso es lo único que me agobia un poco. Odio estar mala. Debe de haber sido de los excesos de la Noche en Blanco. No puede una pasearse tan campante por Madrid de noche con una camiseta sin mangas en septiembre. Y todo a pesar de las generosas cesiones de sudaderas y chaquetas. Ha dado lo mismo. Se ve que era algo que tenía que pasar.

Sentí mucho no llevarme la cámara, porque el jardín del Museo Sorolla de noche es una preciosidad. Caminamos por dentro de la casa-museo mientras eseque nos hablaba de Clotilde, la mujer de Joaquín Sorolla, que aparece retratada varias veces. Me fijé en una fotografía, colgada en la pared, firmada por el pintor: “A mi Clotilde, Joaquín”. Me recordó a otra, en blanco y negro, que me enseñó mi abuela, en la que se veía a un muchacho de unos dieciséis años, con el pelo negro y rasgos inconfundiblemente semitas. Llevaba también algo escrito, pero por detrás: “Entonces ya te quería”, decía.

Comentarios

  1. Pues imagínate lo mismo pero un pueblo de 5000habitantes en el que lo único que veías si salías a la terraza( que era mi premio por tener que aguantar 24h al perro de los vecinos) eran más casas como la tuya. Y lo que se oía a falta del iPod que llegaría después del examen era el clonk del msn del kinki del vecino. Tiempos duros aquellos, le dan a una hasta ganas de ir a trabajar mañana!

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  2. El perro ladraba todo el día?! Bueno, mi vecino, además de tener la luz encendida durante toda la noche casi todas las noches, escucha música a todo trapo. Esta mañana me ha despertado una musiquilla que parecía el politono de alarma de un móvil pero, oh, no, sorpresa! era su último megahit, diez minutos antes de la hora a la que me correspondía despertarme... una maravilla... ¬¬
    Es dura la vida! :-p Y ya sólo me quedan 10 minutos del descanso...aisss...

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  3. Pues echo de menos un balcón,más bien un piso con balcón.Y el variopinto mundo de los vecinos con sus mundos comunicantes.Y el hueco de la escalera,y esa noche abriéndose paso entre los edificios,y el maravilloso ruído del neón y el hielo bailando en los vasos que no dejan dormir y

    y me llamarán loco que teniendo casa en el campo esté buscando piso de alquiler en el centro.Igual no es demasiado tarde y puedo escapar aún de la locura :)

    Un abrazo!

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