Temas pendientes

Tengo en el tintero un post sobre los viajes organizados y en borradores las dos últimas crónicas helénicas y un par de relatos que desecho y retomo cada día (desecho uno, retomo el otro, desecho uno, retomo el otro), sin ser capaz de decidir cuál es el peor de los dos.

Con respecto a las crónicas helénicas, tal y como apuntaba Rafael en uno de sus comentarios, me temo que nunca sabremos cuál de las cuatro se emborrachó más, o si alguna tuvo un affaire con un griego. O puede que sí, nunca se sabe.

El caso es que mi periodo de meditación trascendental, después de tanto trasiego de viajes y de salidas, empieza mañana, y no sé con cuanta frecuencia tendré acceso a internet. Depende de mí, en realidad. Y no sé si querré tener acceso o preferiré descansar también un poco de esto. La verdad es que podría haber programado posts para mi ausencia o algo, pero entonces me pasaría todo el día pensando en la posibilidad de que alguien hubiese comentado, y convenciéndome a mí misma de que no, de que no merece la pena ir a un ciber sólo por eso.

Y es que, otro de los objetivos de este mes de agosto, es quitarme el mono de la satisfacción inmediata en forma de comentario o e-mail amable. Que los lectores comenten o escriban es, sin duda alguna, el mayor placer que me proporciona el blog. Si no fuera así no publicaría nada. Probablemente, ni siquiera escribiría cosas coherentes. Tal y como le decía ayer a Anarouss, mi ordenador estaría lleno de documentos de cuatro páginas sin sentido.

Esa manía que tengo de lanzarlo casi todo al ciber-espacio hace que en cada concurso literario que consulto me dé de bruces con el maldito requisito de “inédito”. Y, puesto que mi vida ya no será la misma y, probablemente, ya no parezca ni mía a la vuelta del verano, tenía la esperanza de ser especialmente prolífica durante estos meses en este sentido. Y, lo que llevo escrito (poco y malo), es como para irse preocupando ya.

Por supuesto, nada de todo esto quiere decir que no publicaré nada durante este mes (Horus dirá) y, ni mucho menos, que no prestaré la mayor atención a cualquier cosa que queráis contarme. Contestaré, pero no puedo decir cuándo. Lo único claro es que no tengo una pauta clara de actualización, o todo lo contario, durante este mes. Nunca en realidad, aunque lo haga con cierta frecuencia. Y qué viva la libertad y la falta de criterio.

En otro orden de cosas, os deseo a todos un verano magnífico y os doy las gracias una vez más por todo. Sed felices, leed muchos libros, tomad el sol, idos de cañas y, sobre todo, empapaos de toda la morralla de la parrilla televisiva estival. A mi vuelta os examinaré.

Comentarios

  1. Comenzando hoy mis vacaciones leo tu post y me digo cashiss!! con ese gesto que indica "ya podría ser capaz de expresarlo todo tal y como lo escribes". Porque delante de estos días que se me avecinan comparto muchísimas inquietudes y cosas que expones.
    Tiempo para desconectar y conectar a la vez,para el hacer y no hacer,para decirle al tiempo estos días me perteneces!!
    Pero sobre todo felices vacaciones!!! :)
    Un abrazo!

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