jueves 27 de marzo de 2008

Yo, yo y otra vez yo

De repente es como si me hubiesen quitado una losa gigante de los hombros, como si me acabara de sacar unos zapatos y calcetines empapados, como si me acabasen de entregar el examen y, entre las preguntas, no estuviese esa-que-no-me-estudié, como si nadie estuviese prestando atención cuando dije esa estupidez o se me salió la coca cola por la nariz y como si me hubiese mirado en un espejo y me hubiese cerciorado de que no, no se me transparenta el sujetador.

El cielo me parece más azul, aunque hoy era bien gris, gris panza de burra, la gente me cae mejor, odio menos a mi compi de curro (aunque de forma abstracta, aún procuro estar lo más alejada posible de él), todas las mañanas me queda bien el pelo y ni siquiera me importa que me hayan salido tres granos a la vez, cosa que no me pasaba desde que tenía 16 años.

Hoy soy una persona más importante, porque he firmado mi primera carta de renuncia voluntaria (felicitaciones). Gracias, amigos, gracias.

También he tenido mi primera entrevista-de-salida. El hombrecillo de Recursos Humanos, que es uno de los seres más entrañables que conozco, junto con mi jefe, con mi profesor de Tributario y con Paulie Bleeker, me ha dicho que tenía curiosidad por saber a dónde iba a parar toda esa gente que opositaba. A una especie de limbo, un lugar que no es de este mundo, ni del siguiente. Ya le he dicho que, cuando me la saque, le mandaré un mail para comunicárselo. Me ha dicho que sí, aunque sólo sea para que pueda mandarme una felicitación.

PD: Por cierto, la categoría "ancategorais" cada vez es más "yo, yo y yo otra vez".