Como bien decía Pedrator el otro día, es bastante patético que llegues a tu fiesta de graduación, y sólo te conozcan los tíos de la cafetería, máxime cuando la razón no es que hayas llevado durante tus años universitarios una vida disoluta, dedicada al bebercio, los pinchos de tortilla, los carajillos y las pellas. Una se va de Erasmus un cuatrimestre y parece que los profesores se olvidan de ella. Una es y ha sido siempre una empollona sin carisma.
Mientras los profesores se dirigen a los padres de otros para felicitarles por su hijo y le desean toda clase de glorias al susodicho, una mira a un lado y a otro buscando una cara amigable, interesada, incluso hostil, pero nunca indiferente, de alguno de esos seres que la han acompañado durante su andadura estudiantil. Esos a los que ha temido, odiado, venerado, con los que ha tenido pesadillas, a los que ha puesto motes. Esas personas imprimen carácter en nuestras vidas, cual Sacramento, y nosotros pasamos discretamente y de puntillas por las aulas y pasillos: nuestros exámenes, nuestras aportaciones en clase, nuestras desdichas, nuestras pesadillas pre-evaluación... Los míos, al menos, empollona sin carisma. Menuda panda de ingratos.
Es una pena que las grandes enseñanzas lleguen siempre tarde. De repente, su obviedad nos golpea, como una revelación. Todo ese tiempo invertido en escuchar a gente que no me recuerda sino muy vagamente, en el mejor de los casos, hubiera podido emplearse de forma mucho más rentable con el mismo resultado. No sé, podría haber dedicado mi tiempo a establecer relaciones amistosas y de colegueo con gente que regentase locales nocturnos, o bares, para así poder tener el típico "meeting point" de toda person "cool" que se precie. Que me conocieran los camareros, que me saludaran. En plan Cheers, o Friends. Con mejor resultado, de hecho. Aunque, ¿qué me hace pensar que no percibirían mi aura de empollona sin carisma, mi karma contaminado? En fin, ¿qué me hace pensar que este es sólo patente para los miembros del cuerpo docente?
viernes 29 de junio de 2007
Empollona sin carisma
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lunes 25 de junio de 2007
Gaudeamus igitur...
¡Qué emoción, madre mía! Qué solemne cuando subieron todos los profesores, tocados con esos aparatosos (aparatosos, no ridículos) gorritos, y el rector dijo con voz grave: "¡descúbranse, doctores!
Me pasé toda la ceremonia pensando que, al ir a subir los escalones para la imposición de la banda, me iba a piñar, y luego lo iban a poner como tomas falsas cuando subieran el video a la web de la Facultad. Pero creo que la alfombra tenía algún tipo de adhesivo, a prueba de resbalones y zapatos homicidas. Y eché en falta el foco, siguiéndome durante todo el camino desde mi asiento hasta los escalones. Y los vítores y aplausos. Y el público enfervorecido, aclamándome y gritando a coro mi nombre (que mi trabajo me ha costado terminar la carrera). Pero, mejor así. Aplicando la ley de Murphy, si todas estas circunstancias se hubiesen dado, nada me hubiera salvado de romperme los dientes contra el suelo. Y además seguro que se me hubiese subido la falda del vestido y un primer plano de mis bragas hubiera aparecido al acceder a la intranet, a modo de trailer del video de graduación.
El ágape, o vino español estuvo bien, aunque yo intenté limitar al máximo el consumo de líquidos, porque el dolor de mis torturados pies y los tacones hundiéndose como púas de escalada en la hierba, no contribuían a mi libertad de movimiento precisamente, y el baño estaba lejano. Más de una vez algún gentil caballero tuvo que agacharse a rescatar mi zapato, arrancándolo de la hierba cual Excalibur rebelde, mientras yo aguardaba, cual Cenicienta paciente.
Un testimonio gráfico para ilustrar este acontecimiento: Foto de la fiesta de graduación del viernes noche. Artística y conceptual (sea lo que sea lo que eso signifique).
Yo soy la de los lunares.
viernes 22 de junio de 2007
Palabras
La Vallés es siempre una fuente inagotable de inspiración. Muchas de las teorías que ahora esgrimo casi como dogmas de fe tienen su germen en alguna conversación con ella (o incluso es suya la autoría).
Hoy, hablando con ella, se me ha ocurrido de repente la cantidad de formas, distintas de la convencionales, de llamar a las cosas o a las personas que inventamos. Y no es que porque seamos super originales ni nada. La mayoría de las veces es simplemente porque nos da pereza recordar el nombre real del objeto en cuestión. Por ejemplo, llamar al pendrive o memoria usb "pichucho" es mucho más cómodo, económico lingüísticamente y además no favorece la difusión y consolidación de anglicismos; directamente utilizamos una palabra que no existe en ninguna lengua. Así, podemos preguntarle a un compañero "¿te has traído tu pichucho?" o sugerirle cosas como "métete esto en el pichucho", dando lugar a un sinfín de graciosos malentendidos, posibles juegos de palabras y creando un clima cómico y de cercanía que (está comprobado por psicólogos y tíos de recursos humanos) favorece el trabajo en equipo.
En relación a la economía linguística, uno de mis grandes descubrimientos, cortesía de Percomo, fue, hace ya unos años el verbo"aquelar". Sirve absolutamente para todo y en todos los contextos: "aquélame eso", "¿qué haces? pues aquelar". Es como un verbo inglés, le pones lo que sea delante y detrás y ya significa cualquier cosa.
Pero, no nos engañemos. Otras veces nuestras motivaciones, lo que espolea nuestra creatividad, es algo mucho menos digno que la mera vagancia. A veces descargamos nuestro rencor, ira o desprecio contra alguna persona (sentimientos muy feos y poco recomendables que no tengo autoridad moral para condenar) en forma de mote. Mote "cariñoso". O, bueno, a veces son cariñosos sin comillas ni nada, en plan inocente, sin malicia. En ocasiones, el mote va a continuación del nombre, pero otras lo sustituye. Y, un día, nos encontramos presentando a dos personas, intentando recordar sus nombres reales, mientras sus motes se erigen como únicos nombres posibles en nuestras mentes malévolas. Y nos lo hemos buscado. Por malos.
Yo creo que toda esta "producción linguística" es enriquecedora, y favorece la cohesión en los grupos a través de la complicidad de los secretitos compartidos. Además, si en los restaurantes modernetes llaman "lágrimas de chocolate en lecho de crema inglesa" a cuatro trufas con natillas, ¿por qué no puedo yo llamar a las cosas como me de la gana?
lunes 18 de junio de 2007
De "salva a la porrista" y "love is overrated"

(Siguiendo las estructura de las entradas de mi queridísimo Coyote...) Hoy podría hablar de lo buenísima serie que es Héroes, de mi gran adicción a ella y de la gran frustración que me produce el haberme quedado a la mitad del capítulo 9 y no tener posibilidad, a corto plazo, de terminar de verla, y de las pocas ganas que tengo de que nadie me la destripe, o me diga que los mejores capítulos son del 10 en adelante. Pero no voy a hablar de eso.
A raíz de mi nuevo vicio confesable he aprendido muchísimas cosas. Grandes expresiones que utilizaban mis amigos y que yo no comprendía antes de conocer a Peter Petrelli y a la gran Nikki Sanders. Y me he dado cuenta también de cuan cruel es la teleadicción. Me he recordado a mi misma siendo excluida cual paria de la sociedad de la conversación en un grupo de amigos que me prestarían dinero sin dudar y sin preguntar para qué lo quiero, organizan gabinetes de crisis comprando toneladas de chocolate cuando lo necesito e incluso me esconderían en sus casas si fuese una presidiaria fugada, pero que no pueden evitar hablar de la serie que les obsesiona (y que yo no veo) aunque yo esté presente.
Así, lo que debería ser una simple alternativa de ocio, algo a lo que dedicar tu tiempo libre, una serie que ver en la tele mientras cenas, se convierte en una especie de actividad socialmente preceptiva, cogente, necesaria, para poder integrarte en un grupo con todos los derechos y con plena capacidad. Héroes es una herramienta social, un arma frente a los silencios incómodos en conversaciones con desconocidos y una fuente de bromitas cómplices y frases hechas en tu grupo habitual. Te evita el tener que quedarte con cara de nomeenteronidelnodo mientras te quitas la roña de detrás de la oreja con la uña del dedo índice y los demás hablan como loros de lo bueno que está Isaac Mendez.
Seguro que alguno de vosotros no ve Héroes, ni sus amigos tampoco (alguien, cuyo anonimato respetaré para que no sea tachado por adictos intolerantes de bicho raro, me confesó hace poco que ni siquiera había oído hablar de la serie...), lo que desprestigia ante sus ojos toda esta disertación mía de la crueldad y la discriminación intrínseca que se esconde en cada serie televisiva. Pero extrapoladlo a cualquier otra. Si tienes la mala pata de que no te guste o no tengas posibilidad de ver la serie por la que suspiran la mayoría de los miembros de tu colectivo será mejor que le pongas solución o asumas tu posición de desheredado. No lo notarás de un día para otro, pero poco a poco te sentirás desplazado. Primero intentarán no hablar de ella cuando estés tú, después te pedirán que no escuches o que te retires un momento para no desvelarte sorpresas de la trama, confiando en que tarde o temprano recapacitarás y la verás. Finalmente no podrán aguantarlo más, y hablarán de ella delante de ti sin tapujos. No les culpes, la tentación es muy fuerte. Yo misma me he sorprendido gritándole al ordenador porque no se terminaba de bajar el capítulo 8 e imaginando que un ente malvado y superior manipulaba el tiempo restante para que siempre quedasen 4 minutos, pero nunca bajase de ahí. Y eso sólo habiendo visto 7 capítulos. No quiero ni imaginar los crímenes contra la humanidad que sería capaz de cometer ahora mismo por terminar de ver el capítulo 9.
Todo esto me recuerda lo mal que lo pasaba uno en el recreo en el patio del cole si había tenido la mala fortuna de no haber podido ver el capítulo de esa semana de Compañeros, y cómo era el rey el niño que había conseguido burlar la vigilancia paterna y contaba quién era la que había enseñado las tetas la noche anterior en Crónicas Marcianas. Y aún hay gente que se preocupa porque dice que estamos madurando... Yo, con respecto a eso, estoy totalmente tranquila :-p
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Teleadicta
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jueves 14 de junio de 2007
Planetas Vs Piratas
La canción de la semana iba a ser primero una, luego otra y, ahora, van a ser dos (porque soy así de espléndida). Antes de todo esto iba a ser otra, pero a mi estimada colaboradora y a mi no nos ha dado tiempo de preparar el post conjunto que tenemos pendiente, ella ocupada en guerrear con el Derecho del Mar y yo en lidiar con arrendadores sin escrúpulos.
El caso es que ayer, mientras intentaba recordar como se llamaba la monja del cole que, casualmente, viajaba en el mismo autobús de línea (expresión quizás un tanto anticuada pero, de verdad que se llaman así también) que yo, sonó en el mp3 una de estas dos canciones e, inmediatamente, mi mente enfermiza la relacionó con su "melliza". Prodigios de la libre asociación.
Así que hoy la cosa va a ir de despecho. Pero del despecho del bueno, del útil, del extrapunitivo, del que sirve para algo, del que saca el veneno succionando la herida y aún nos da fuerzas para escupírselo al otro en el ojo. Son canciones-terapia. Nada de entregarse a oscuros pensamientos sobre la soledad, nada de regodearse en la tristeza por el amor perdido. Nada tampoco de pensar en los buenos momentos, ni de hacer balance para analizar nuestros errores con ánimo constructivo. Un par de whiskies (pero no más, que el alcohol es depresor del sistema nervioso central) y alguna de estas canciones de fondo para animar el ambiente ( y siempre mejor acompañado, porque lo de beber solo está aún socialmente muy mal visto). Nada de tarrinas gigantes de helado y vodka a palo seco mientras ves por enésima vez "Sentido y Sensibilidad". Nada de pasarte el día en casa, asqueado y dando asco por la falta de higiene personal, consecuencia de la típica apatía post-ruptura. Que te de el sol, que ya casi es verano: Lávate, perfúmate, y sal a la calle con estas canciones sonando a todo trapo en tu mp3.
PD: Agradecimientos a Luxi y a Rafilla, responsables indirectos de esta entrada.
martes 12 de junio de 2007
Tribulaciones de una maruja de 23 años
Ya os lo dije, así que ya lo sabéis: Soy una maruja auténtica. Y cada día que pasa, más. Yo creo que mi...dolencia? característica? defecto? se ha visto agravado por la búsqueda, hasta hace muy poco infructuosa, de casa. Antes, cuando iba a ver una casa en alquiler me fijaba en si el edificio era bonito, en la pintura de las paredes o en las vistas. Ahora, me abalanzo sobre el portero, la propietaria, o quién sea ametralleándole a preguntas: "¿es gas natural o eléctrico?, ¿tiene vitrocerámica?, ¿cuándo hicieron la última reforma?, ¿metros útiles?" Me he convertido en una especie de híbrido entre maruja puñetera y tía de agencia inmobiliaria. Y me desprecio. Pero a la vez me necesito. Porque el mundo es un lugar hostil y cruel, y los propietarios de pisos para alquilar son seres sardónicos y malintencionados, con una visión de la relación espacio-tiempo muy particular y personal ("¿qué esto está lejos?!no, hombre, no, esto en 7 minutos te plantas en el Corte Inglés!") y una valoración de MIS necesidades que difiere un tanto de la mía ("pues no sé para qué necesitas dos dormitorios, yo he tenido aquí durmiendo a dos personas tres años y nunca se quejaron...") Y tengo que ir por la vida en modo "BuffyenCruelesIntenciones", de niña buena por fuera, pero con el crucifijo lleno de cocaína (es metafórico, es metafórico!!)
He recuperado de mi pasado fotologuero reciente este post, para que veáis que mi estado actual no ha sido algo que ha salido así, de la nada, de la noche a la mañana, sino el resultado de un, a pesar de breve, proceso de evolución.
03/13/07
Soy una maruja, ya está, ya lo he dicho. Sí, lo reconozco. Imagino turbias y encendidas escenas de amor con Leonardo Sbaraglia cada vez que sale en la tele (no sé qué tendrán los hombres en la cabeza, pero yo lo único que tengo ya es a Leonardo) :-p :-p :-p (no va en serio, claro)Y quiero protagonizar el anuncio de Kalia Oxi-Action, y lavar ropa con agua fría en la plaza de un pueblo de la Extremadura profunda. Miro atentamente todos los anuncios de detergentes y quitamanchas para encontrar la manera de eliminar ese puñetero e indeleble surco amarillento debajo del sobaquillo en las camisas blancas, y compro los ambientadores con nuevas y modernas fragancias que salen al mercado. Lo de los programas matinales, medio del corazón, medio de política, con intermedios en los que se nos ofrecen ventajosos créditos de 3000 euros a corto plazo para arreglar las cañerías los tolero menos ya. No por ningún tipo de conflicto o complejo ético, sino porque son un rollo. Aún vislumbro un rayo de esperanza. Además, aún no me ha dado por leer a Antonio Gala mientras pongo en remojo unas lentejitas, al más puro estilo sabinero "Como te digo una co, te digo una o".
sábado 9 de junio de 2007
Mad Season
Últimamente oscilo entre la autocompasión y la ira y el rencor contra toda la humanidad. Alterno episodios de "pobrecitayomividaesdolor" con otros de injustificada inquina (palabra de la semana de Amanda) contra todo bicho viviente que se mueva o respire, que turbe mi descanso, mi tranquilidad o que desbarate los planes que yo, tan afanosamente, he elaborado, generalmente sin contar con los compromisos de nadie más. Como a mi me gusta.
Creo que era Celia la que terminaba llorando de pena por ella misma cuando sus padres o profesores la trataban injustamente, según ella, y se entretenía en imaginar lo tristes que iban a estar todos cuando ella faltara, y lo que iban a llorar todos en su funeral y cuanto se iban a arrepentir de haber tratado tan mal a una niña tan buena. Pero a veces mi autocompasión me asquea, supongo que por todo lo que tiene de debilidad, y opto por la segunda opción, y me quejo a mis más allegados que, como ya me conocen, me dan la razón, le quitan hierro al asunto y, finalmente, consiguen tranquilizarme, más o menos. Como a mi me gusta.
Así que, finalmente, intento alinear mi edad física con mi edad mental, y relativizarlo todo, transformando toda esta basura en comentarios sarcásticos o post cómicos, que son siempre mucho mejores que comentarios hirientes o post depresivos. A veces es un proceso racional, "venga, Anxa, que tienes ya una edad como para hacer estas chorradas" o, más bien "cambia de actitud, que así no vas a conseguir nada" porque, generalmente, me cuesta menos verlo todo en términos pragmáticos que morales. Pero otras veces es puro instinto de supervivencia, porque una no puede ir por la vida escupiendo a todo el mundo, simplemente porque ha tenido un mal día. Entonces, hago un gran esfuerzo de contención, respiro hondo, intento dulcificar mi expresión, y modulo mi voz para no hablar más alto de lo recomendable con un profesor, el panadero, o la dependienta de Zara.
Ayer, haciendo un test de esos que diseñan tus amigos, encontré una pregunta que decía algo cómo "¿cuál es la serie que explica todas las circunstancias de la vida?" Yo contesté correctamente que era Friends. Pero, en mi caso, creo que últimamente mi vida coincide más con esta. He aquí un ejemplo de a lo que me refiero:
jueves 7 de junio de 2007
Breve glosario de términos Arrendador-Castellano, Castellano-Arrendador
Una no sospecha a lo que se va a enfrentar cuando decide que ha llegado el momento de dejar de sufrir las cucarachas, Celine Dion a las 10 de la mañana de un domingo, la radio del vecino, o sus retortijones con manifestación sonora. Y, una vez que os he puesto en antecedentes, creo que es evidente para vosotros que una está muy motivada.
Después de haber combinado el trabajo estrictamente intelectual y de relaciones públicas, pero desde la seguridad del hogar (que quiere decir por medios telemáticos) con el más sucio y casposo, pero aún así necesario, trabajo de campo, he apreciado una serie de desviaciones entre los conceptos manejados por los arrendadores, y lo que estos significan para el común de los mortales. Se trata, sin duda alguna, de un problema de falta de coincidencia del código, entendido como elemento de la comunicación. Ni por asomo puede hablarse aquí de publicidad engañosa ni nada. Como mucho de alguna sutil e inofensiva estrategia de marketing, creo yo.
A lo que iba. Como los objetivos principales de mi existencia son, entre otros, repartir felicidad, simplificar vuestras vidas (pero en serio, no como estos) e instaurar la Anxancracia y ser la emperatriz del mundo entero y, puesto que con el primero y el último no estoy teniendo mucho éxito últimamente, he decidido centrarme en el segundo. Y he elaborado este pequeño glosario de términos, útiles para la vida tanto del pseudoemancipado, comunidad a la que tengo el orgullo de pertenecer activamente, como del emancipado de verdad. Al lío:
-Cuando ellos dicen "patio de manzana" o "luminoso patio interior", en tu cabeza tú ves esto...

...pero ellos se refieren a esto:

-Cuando ellos dicen "cocina totalmente equipada" o "cocina con todas las comodidades", tú ves esto...
...pero esta es la realidad:
-Cuando en el anuncio pone "piso muy coqueto" o "piso puesto con mucho estilo", tú (ignorante de la vida, optimista incorregible) ves esto...
...pero vuestras concepciones del estilo, la elegancia y la distinción, difieren ligeramente...

Y, por último, si os advierten que el piso no tiene mucha luz, preparaos para algo así:
"Exterior, ventana a plena calle Nuñez de Balboa..."PD: Mi apoyo y aliento para todos los que busquéis, o vayáis a buscar piso. Mi reconocimiento y admiración para los que lo encontrasteis. Otro día, más.
miércoles 6 de junio de 2007
Sinceramente Tuyo. Joan Manuel Serrat.
De vez en cuando a una no le queda más remedio que aceptar que tiene un corazoncito. Este, y sin que sirva de precedente, es uno de esos momentos.
Esta canción habla por sí sola. No se me ocurren más que obviedades, o reflexiones demasiado personales y cuasimísticas sobre ella. "¿Pero desde cuando este es un blog serio?" exclamará Coyote indignado. "¿Desde cuando se escribe aquí sobre frustración, inseguridades, dudas...?" Desde nunca. Eso aquí no.
Yo, como desubicada que soy, socia cofundadora de una nueva tribu urbana, inexistente por definición y ecléctica, formada por personas que no se reconocen en ningún modelo, que no aceptan ningún rol, como asesinos múltiples sin pauta, unidos por la falta de determinación o, más bien, la mayor de las autodeterminaciones, me emociono con Serrat, bailo a David Bisbal y escucho hasta la saciedad "Mardy Bum". Y la música es sólo un ejemplo. Y puede parecer paradójico, o raro. Pero es así la cosa. Y no hay más. Y no hay nada que yo pueda hacer para cambiar eso. Y tampoco creo que estuviera cómoda si lo hiciera.
Y, por todo esto y más, esta es mi canción de la semana.
martes 5 de junio de 2007
...ya no puede caminar...
Las cucarachas son conocidas por su gran resistencia. Una cucaracha a la que se le corte la cabeza puede sobrevivir unos nueve días, para finalmente morir por inanición. Además, es capaz de soportar grandes dosis de radiactividad: estos insectos sobrevivieron a las bombas nucleares que cayeron sobre Hiroshima y Nagasaki.

Esa misma mañana había estado hablando de ellas con un amigo en la cafetería. Él me comentaba que tenían cucarachas en el colegio mayor, y yo le ofrecía todo mi interés y comprensión. Pero a él no le debió de parecer suficiente consuelo y, en un momento de la conversación, debió de pensar que "mal de muchos...", y maldijo nuestro hogar, sugiriendo que seguro que nosotros, viviendo en un primero, también teníamos.
Anoche, a modo de celebración por la clausura extraoficial del periodo estival de exámenes, decidimos salir. Las posibilidades que ofrece la noche madrileña un lunes merecen un post aparte. El caso es que llegué a casa a una hora poco habitual, me metí en el baño y la sorprendí. O más bien ella a mi. Era de las negras. Sé que el color de las cucarachas no debería ser un criterio de distinción, y que camino peligrosamente por la frontera de la discriminación racial. Sólo quiero apuntar que al menos no era rubia: odio las cucarachas rubias.
El caso es que, a falta de ningún arma mejor y, eliminando ab initio la posibilidad de matarla con una zapatilla u objeto similar, algo que ni me planteo porque el sonido de su cuerpecito duro haciéndose papilla me produce náuseas, literalmente, decidí gasearla con un ambientador, marca Dia. Dejó de moverse, y yo me fui a la cama, sin tenerlas todas conmigo. He tenido experiencias previas con cucarachas y sé que algunas sobreviven al Cucal, así que, por muchas cualidades tóxicas que se le presuman a los ambientadores del Dia, no creía que para ellas sean un veneno mortal. Y, efectivamente, no lo es.
Esta mañana he ido al baño y la he buscado, con pocas esperanzas de encontrarla, en el rinconcito en el que la dejé ayer. No estaba, evidentemente. Eso quiere decir que ahora se pasea por mi casa una cucaracha, muy cabreada y posiblemente sufriendo mutaciones como resultado de la exposición al gaseado. Me he metido en Internet, intentando que algún argumento de autoridad rebatiera lo que yo ya sé por experiencia: que las cucarachas te las puedes encontrar hasta en la almohada. Los primeros efectos de la paranoia se dejan sentir: alucionaciones. Me parece verla en todas partes. Todas las canciones me recuerdan a ella.
Estoy aterrada. Estoy segura de que la muy cabrona está, en estos momentos, armando un ejército para vengarse de mi tentativa de asesinato (porque he de confesar que hubo alevosía).
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sábado 2 de junio de 2007
Yo soy Lionel Hutz
Ayer firmé la orden de ejecución de mi libertad veraniega, y la mandé por correo para que se hicieran las gestiones pertinentes.
Con motivo de tal acontecimiento, me permito inaugurar una nueva sección: "Yo soy Lionel Hutz". El título es en honor de Luxi, porque siempre que veíamos los Simpsons decía que íbamos a terminar así, haciendo de canguro de niños malvados a 8 dólares la noche, o montando nuestro despacho en una cabina telefónica. Ninguna de las dos hemos llegado aún a eso, sin embargo (por suerte).
Supongo que es una suerte poder hacer prácticas y eso. Pero si he creado esta sección es porque preveo que necesitaré buscarle el lado positivo, o cómico, a lo de quedarme en Madrid todo el verano, a viajar en metro con los apuntes de mercantil debajo del brazo y vestida de proyecto de persona respetable y a tener que darme rayos o autobronceador para quitarme el verdoso post-exámenes de la piel.
Una breve oración por la feliz vida de estudiante de Amanda. Descanse en paz.

"Bueno, pues si no me queda otro consuelo, me daré a la bebida..."