El descubrimiento del maravilloso reproductor de mp3 me ha dado una idea que, al menos yo, considero genial. Ya me diréis que pensáis vosotros. Consiste en añadir en la columna de la derecha una especie de "sección", La canción de la semana. Yo intentaré cambiarla, y escribir un poquito sobre ella, en plan Ramuseyou de Rafa, pero de mucha peor calidad, evidentemente, dados mis escasos conocimientos de música (y porque no es fácil competir con tantos gigas :-p). La mayor parte de las veces, por no decir todas, se limitará a ser una especie de aburrido soliloquio sobre lo que a mi me evoca, o guerra psicológica para intentar que a vosotros también os guste. Por supuesto, podéis opinar, e incluso insultarme, pero veladamente y siempre con educación.
El título de la sección es sólo un título, claro. No puedo comprometerme a cambiar la canción todas las semanas, y mucho menos a escribir algo mínimamente coherente sobre cada una de ellas (¿sabíais que un año tiene 52 semanas? yo lo descubrí el otro día, estudiando Dirección Financiera). Mínimamente coherente, he dicho.
Y la primera es, y no podía ser de otra forma: Mad Season, de Matchbox Twenty.
La canción me gusta (me encanta), aparte de porque es super chula (¿veis a lo que me refería? ni datos, ni técnica, ni nada, todo lo que tengo que decir es que es super chula...), porque me parece que tiene bastante gracia. El mismo Rob Thomas decía en el Storytellers que todo el mundo se ha sentido así alguna vez: feo, perdido, roto, estúpido, (fundamentalmente)...La canción no es alegre precisamente, pero tiene retazos de humor, de ironía. Como eso de "me siento feo, pero sé que aún te pongo". Es como si, a pesar de todo, de que todo sea una locura, de que nos sintamos como gusanos, insignificantes, inseguros, puteados, todavía nos pudiera quedar un puntito de rebeldía para levantarnos, para quejarnos, para exigir, y para seguir dando guerra. Si se tercia.
Se abre la veda.
jueves 31 de mayo de 2007
La canción de la semana
martes 29 de mayo de 2007
De morbo y masoquismo
Ver House me produce sentimientos encontrados de angustia y placer. Es como cuando uno se explota un grano: le está doliendo y dándole bastante grima y un poco de asquito, pero no puede evitar seguir apretado hasta que sale todo el pus y, finalmente, esa gotita de sangre que culmina toda extracción bien hecha.
En la mayoría de los capítulos de House hay algún tipo de agente patógeno, escondido en algún rincón de la casa, como un trapo de cocina, un estropajo, la escobilla del retrete o las pelusas de detrás de los muebles. Y yo pienso en todas las fuentes potenciales de virus mortales que hay en mi casa y se me encogen las tripas. Y no es para menos, porque hay muchas. Después de ver un capítulo de House, justo en el intermedio entre el gran doctor y las aventuras de Dani Martín, alias "El Duro", cuando paso por la cocina a por un vaso de agua o una onza de chocolate, no puedo evitar mirar a mi alrededor con verdadera aprensión. ¿Qué peligrosa enfermedad tropical se esconde entre los pliegues de la Scotch Brite?, ¿qué causa ambiental, originada en mi humilde hogar, me llevará a la tumba? Es algo parecido a lo que experimento cuando veo C.S.I; pero en el caso de C.S.I. es peor, claro, obviamente.
Esto me ha hecho meditar mucho sobre esa cierta tendencia del ser humano al masoquismo. Aquí estoy yo, viendo House y mordiéndome las uñas, mientras veo operaciones, como pizza, y espero a que a alguno de los pacientes le explote un ojo, o el páncreas. Por eso veo también pelis de miedo en el cine, o en casa, tapándome los ojos con la manta o con las manos, pero sin poder dejar de echarle miraditas furtivas a la pantalla.
Es más o menos como cuando paso vergüenza ajena viendo los castings de Factor X, o El Diario de Patricia, de Jordi o de quién sea, haciendo zapping constantemente porque no puedo aguantar verlo seguido, pero volviendo siempre al canal en cuestión. Con la salvedad de que son tipos de morbo distintos, el de la sangre y el del ridículo. Pero morbo, al fin y al cabo.
para
Teleadicta
0
comentarios
Pre-examen
Creo que uno de los motivos por los que me gustaban más los exámenes en Italia (aparte de por lo evidente) es porque allí no están planteados como una confrontación profesor-alumno. Aquí, a veces parece que el profesor te está mirando como pensando "a ver qué haces, chaval", y tú le devuelves la mirada en plan "no voy a consentir que me suspenda". En Italia, tú llegabas a tu oral, más o menos nervioso, el profesor te hablaba un poquito, te preguntaba qué tal y, bueno, al menos veías que haber ido a sus clases había servido de algo. Y no hablo de Erasmus, no, hablo de exámenes de lugareños. Con nosotros era distinto, claro, aún mejor. Si habías sido previsor y habías ido a clase y a hablar con el profesor, este medio te presentaba al resto del tribunal (generalmente eran tres), diciendo cosas como "questa signorina è venuta a lezioni tutti i giorni...lei è spagnola..." y eso siempre daba confianza, y creaba un clima de cierta simpatía. Y lo de ser español en Italia suele dar puntos. Supongo que les debe de hacer gracia el acentillo o algo. Según ellos, el español o el italiano hablado por un español, suena muy fuerte. Supongo que se refieren a que suena grave. Debe de sonarles como a nosotros el alemán, o algo así. En fin.
Por eso me he desacostumbrado a las rudas maneras españolas, y ayer se me pusieron los pelos como escarpias con los gritos, casi chillidos, de las profesoras (famoso debe de ser el departamento por su mala leche....), exigiendo, amenazando, arrancando las hojas del examen resuelto de las manos del suplicante alumno ("no, no, por favor...!!! 5 minutos más!!") al dar la hora y cosas así. No sé, igual forma parte de algún retorcido nuevo método pedagógico. Nuevo, pero "remasterizado", porque era lo que se estilaba antaño. Quizás a más tensión, más concentración, y más rendimiento. Pero yo las paso putas, la verdad. Creo que ese ambiente histérico que se percibe al entrar en el aula en forma de gente de arriba para abajo, y el sonido del movimiento de apuntes, junto con la previsión de lo que se avecina (un par de gritos del tipo "¡que dejéis los apuntes en el suelo, que ya está corriendo el tiempo!" o "¡o me lo das ya o no te lo recojo, que me lo des!") son los responsables de que casi toda la gente que conozco, necesite hacer una paradita en el baño antes de entrar al examen. Aunque acaben de ir en su casa.
viernes 25 de mayo de 2007
Dos pájaros de un tiro...
- El 19 de septiembre en el Palacio de los Deportes de Madrid...
- Resto de conciertos...
- Señuelos: Serrat & Sabina
- No creo que sea necesario decir nada más
- Salvo que pienso ir
- Aunque sea sola
- Pero que os acepto si os animáis a venir conmigo
- A todos
- Bueno...a todos no
- A algunos
- Previa evaluación
- Pero no será extremadamente selectiva
- Ná, en serio, a casi todos
para
Idolatría,
Musikina
0
comentarios
martes 22 de mayo de 2007
Cumpleaños
Hoy es 23 de mayo (no sé qué ha pasado con la fecha y la hora en el blog...)
Hoy, hace 23 años, la dulce Angie vino al mundo, en una de las dos capitales de provincia de la Comunidad Autónoma española que un día fue parte de la Lusitania romana. Desde muy pequeña empezó a apuntar maneras de pedante y tramposilla, como aprenderse de memoria un libro de lectura infantil sobre los gnomos y hacer como que sabía leer, leer sobre mitología y jugar con sus primos a que eran dioses griegos (cuando ya sabía leer), o leer y casi forzar a leer a todo el mundo "Cumbres Borrascosas". También se dedicaba a otras actividades aparte de leer, como estudiar, y más cosas que ahora no recuerdo. Por suerte, con el tiempo, fue cediendo a las presiones de la superficialidad mundana, y su compañía se hizo más soportable, aunque de vez en cuando sorprenda con joyitas que, por otro lado, forman parte de su atractivo (sea este el que sea y se valore en lo que se valore).
Y esta es Amanda en la actualidad, vista a través de los ojos de Anarouss que es, probablemente, una de las personas que más la conoce, a base de tanta confidencia y tantos gabinetes de crisis en "el saloncito". (El dibujo parece sencillo, pero en verdad se trata de un jeroglífico-criptograma, que desvela los secretos más recónditos, inimaginables, oscuros y turbios de mi personalidad).Y, llegados a este punto, parece que es el momento de hacer un odioso balance de esos que sólo se hacen en fin de año o en fechas señaladas, como esta. Y..; bueno, aún no he cantado "Sunday Morning" en un karaoke, ni he estado en un concierto de MB20, ni he representado "Mucho ruido y pocas nueces" (ni nada, vaya), ni he ganado nunca dinero (sigo llamando a mi padre para que me haga una transfusión cada poco tiempo...cada muy poco, en realidad). Tampoco he estado en Lisboa, ni he conseguido ver "Lost in Translation", ni he aprendido portugués, ni he leído "El Proceso". Y eso me hace pensar que aún me quedan muchas cosas por hacer, mucha gente por conocer, y muchos sitios en los que estar, y que eso es bueno. Pero creo que mis 22 no han estado nada nada mal.
Y aquí supongo que iría la ronda de agradecimientos, pero lo malo de estas cosas es que siempre se te olvida agradecerle algo a alguien (lo cual también es bueno, porque significa que tienes muchas cosas que agradecer a mucha gente), así que paso. Daos todos por aludidos.
lunes 21 de mayo de 2007
And it really makes me wonder...pero por qué??!!!
Dejando pendiente la exposición, junto con Rosa, de las razones por las que Rob Thomas debería cantar canciones suyas, y dejarse de chorradas y volver con Matchbox Twenty, hoy quiero quejarme. Quejarme y criticar. Y aunque no suelo hacerlo mucho en público (y algo más en privado, lo de criticar, digo, quejarme sí), no me han dejado otra opción.
Hace unos días, mi querido Rafael, en pleno ménage à trois messengeril, me obsequió con un regalo envenenado: el link de la ridícula cancioncita de la que adjunto el vídeo infra.
La escuchareis y pensaréis "buah, otro grupillo pop de esos odiosos que le gustan a Amanda". Y es que mi criterio musical está muy infravalorado (como los tímidos), desde que reconocí públicamente que me gusta Bisbal. Y no es que yo tenga peor gusto musical que vosotros (que algunos, al menos), es que yo he asumido que soy una hortera, y me enorgullezco (Angieconsejo del día, citando a Serrat "nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio, y no es prudente ir camuflado eternamente por ahí...") En fin, que me voy.
El caso es que no le daréis mayor importancia al hecho cierto e innegable de que la canción sea insultante de puro mediocre. Incluso alguno se permitirá el lujo de hacer alguna bromita (me adelanto:"Maroon 5??? más bien Marrón 5, marrón color mierda...")
Y tendrá razón, pero es que estos tíos no son ellos:
Lo más sangrante es cuando se compara esta basura discotequera que ni se recuerda justo después de haberla escuchado, mientras aún resuena en tus oídos la voz más de pito que nunca de Adam Levine, con esta gran canción. Para mi gusto la mejor de Maroon 5 (ahora sí) y, por razones puramente sentimentales, una de mis canciones preferidas:
Estos sí que eran mis Maroon 5. Los de "Sometimes Plan B can put Plan A to shame". Mil gracias a la putilla de Jane.
para
Musikina
0
comentarios
sábado 19 de mayo de 2007
Los tímidos están infravalorados
El otro día la Vallés y yo íbamos de camino hacia el metro, hablando de la timidez, y ella me dijo esto. Y, como acabábamos de salir de un examen interminable (yo lo achaco a eso), nos pusimos a divagar un rato sobre la gran verdad que se esconde detrás de esta simple frase. Sí, señores del jurado, los tímidos son una categoría humana infravalorada. Piensen si no en cuando le hablan a la gente de personas que no conocen. Si esa persona a la que se refieren es simpática, dicharachera, alegre, locuaz y extrovertida ("aprende sinónimos con Amanda") eso será casi lo primero que comenten. Casi lo primero, porque lo primero será si es o no atractiva. Incluso en el caso de que la persona sea un callo malayo, si a uno le ha caído en gracia, siempre tenderá a justificar su repugnante aspecto con un "bueno, pero es super simpática". Y, hombre, esto no es la panacea, pero al menos tiene un pase. Porque si uno, además de feo es tímido, lo que queda ya por decir de él es algo como "bueno, pero es muy buena gente". Uff, es muy buena gente, menuda tragedia. Pues eso, un tímido feo sólo puede aspirar a ser muy buena gente, muy inteligente, muy responsable y etcétera, categorías humanas que, como todo el mundo sabe, también están socialmente muy infravaloradas. Uno no se va de parranda con alguien muy responsable, o muy inteligente, uno lo elige como compañero para hacer un trabajo de clase. Eso sí. Concretamente, para que haga el trabajo de clase por uno. Y si lo hace bien, igual le recompensas con una cañita, al pobre tímido feíto.
Pues eso, hoy, en nombre de la Vallés y de moi-même (el uso del francés también es en honor a ella), quiero hacer una reivindicación de la timidez, y un llamamiento a todos los tímidos del mundo para que se unan (para que nos unamos), porque la sindicación y el corporativismo son la clave de la lucha contra las injusticias. Y, para dar el primer paso, voy a recordaros la pereza máxima que da toda esa gente demasiado simpática, demasiado familiar, demasiado extrovertida, casi invasiva, tan fuera de sí mismos que llegan a estar hasta un poco dentro de ti, limitando tu espacio vital. Esa gente que se convierte en el centro de atención en todas las reuniones, con sus maneras desenfadadas, su afán por tratar con todo el mundo, por agradar. Con su vida intensa, su interminable círculo social, junto a la cual te sientes una piltrafilla, un desecho, un lastre social, un leproso, un apestado. Esa gente de la que incluso llegas a desconfiar, porque no concibes que alguien pueda ser tan socialmente perfecto. En serio, ¿de verdad quieres que toda tu vida social se desarrolle a la sombra de personas más dinámicas, más hábiles socialmente que tú?
Moraleja: Pon un tímido en tu vida, no te arrepentirás.
viernes 18 de mayo de 2007
Sometimes Plan B...
Mi querida Anarouss, con muchísima diligencia y presteza, me ha hecho unos dibujos para la cabecera del blog. Hizo varios, y mi idea original era organizar una especie de consurso de posibles cabeceras, para que vosotros eligierais cuál os gustaba más. Al final he pasado, he hecho lo que me ha dado la gana, y he puesto este, que fue el primero de todos los que hizo, sin retocar ni nada. La cutrez del añadido de las letras es cosa mía, por lo que la eximo de toda responsabilidad.
Anarouss
, además de haber sido bendecida con talento para el dibujo y también para otras artes, es mi psicóloga oficial, y debo decir que es una psicóloga de primera (si yo estoy pirada es cosa mía, y también la eximo de toda responsabilidad). Además es guapa, inteligente, estilosa, y un largo etcétera (todo bueno).Y nada, los demás dibujitos me los he quedado yo, para ir colgándolos a modo de ilustración de lo que vaya publicando. Son todos muy chulos, y me ha costado bastante decidirme, pero me parecía que este era el que más le iba al blog. En verdad, aunque sea una indecisa, en mi cabeza siempre hay una vocecita que me dice "eso es lo que quieressss, eso es lo que quieresss...".
miércoles 16 de mayo de 2007
Grandes inventos: instantáneo
A mí lo que me gusta son todas esas cosas milagrosas que te solucionan la vida en un pis pas. Me gustan los intensivos de las academias, que te prometen introducir en tu torpe cabecita de niña de letras, todos los secretos de los modelos estadísticos que no has podido asimilar en un año de clases, en un mes. Me gustan las mascarillas del pelo que en un minuto compensan tres meses sin acondicionador, de plancha, tirones y coleta con el pelo mojado. Me encantan esos parches/cremas/masajeador-consolador anticelulíticos que salen en la tele en verano, que te permitirán lucir un tipín de icadiense-en-punta-cana-en-viaje-de-ecuador en tu destino playero. Me gustan los cereales con fibra que en 15 días te quitan la tripita esa de pseudopremamá que tantos quebraderos de cabeza da, y las espumas del pelo que te permiten lucir una larga melena rizada, aún a pesar de que tengas el pelo corto y más tieso que la mojama. Y me gusta el dinero que prometen los concursos 554 para móviles, y money money y cualquier otro programa en el que sea relativamente fácil y, sobre todo, rápido, ganar pasta. Y me gustan los autobronceadores en crema, en espray o en espuma que huelen a óxido, y los platos precocinados o congelados que se hacen en tres minutos, y comer en los restaurantes y cafeterías. Y el nescafé. Y me gustaría la sopa instantánea si me gustase la sopa. Y el gazpacho envasado, y las ensaladas en bolsas. Y me gustan todas estas cosas porque lo que quiero lo quiero aquí y ahora. Como casi todo el mundo.
martes 15 de mayo de 2007
Las tres máximas del estudio
Un profesor del cole (oh, Paco! our dancing baby!) nos dijo una vez que el verdadero estudio era el repaso. Y yo, que antes estudiaba repitiendo hasta la saciedad y casi el colapso nervioso y, en alto, cada párrafo, crispando los nervios de los que compartían pared medianera de habitación conmigo, me lo tomé en serio y pasé al segundo método de estudio conocido: dar varias pasadas, más rápidas, a los temas. Así eliminé esa horrible sensación de que no me daba tiempo que sentía, de forma sistemática e inevitable, todos los días previos a un examen, apoyado por la también inevitable llamada de alguna amiga que utilizaba el método b) y que ya lo había estudiado todo, aunque le quedaba "el repasón". Yo siempre pensé que eso de "el repasón" era un cuento chino, para que no me sintiera tan retrasada y, además yo no tenía tiempo ni para un repasín, así que no me consolaba nada.
El caso, como decía, es que este método me sirvió casi hasta terminar el bachillerato, cuando ya vi que repetir en alto me costaba mucho tiempo, saliva, y otra vez mucho tiempo, porque tenía que beber agua cada poco y levantarme al baño cada 15 minutos. Sospecho que de esta época vienen todos mis problemas de incontinencia (verbal y urinaria, sólo).
Pues eso, que al llegar a la universidad me pasé al método b) que se basa en dar todos los repasos que el tiempo, la previsión y la pereza me permitan.
Otra persona me dijo otra vez que la sensación que se tiene el día antes de un examen de que no te acuerdas de nada, se debe a que intentas recordarlo todo en conjunto, pero eso es imposible, y que, al plantearte una pregunta concreta, llegará la inspiración y podrás responder. Y yo apliqué esta máxima como mi segunda regla de oro del estudio, por puramente consoladora. Y porque provenía, aunque indirectamente, también de una profesora. Y cuando ellos dicen algo que nos beneficia hay que hacerles caso.
Me contaron que una vez un profesor de la universidad dijo que los alumnos sabían, en realidad, mucho más que los profesores. Yo quise tomarla como mi tercera regla de oro, por eso que he dicho de que es algo dicho por ellos en nuestro beneficio y eso, pero me tuve que rendir a la evidencia. Y, francamente, no creo que yo sepa ahora mismo más del IRPF que nuestro querido inspectordehacienda-osito. Si acaso Amaia...
jueves 10 de mayo de 2007
Yo no puedo ser Fernando Alonso...
Hoy me siento una piltrafilla, el más vil e infecto gusano que ha arrastrado su patético cuerpecillo por este mundo.
Ya se mascaba la tragedia en el anterior post, ya se percibía un cierto tufillo a resquemor, ya. Nadie leyó acaso eso de "No puedes ser tan guay como Fernando Alonso pero si hablar como él?" He aquí el germen del drama. Otra piedra para mi sepulcro, construido a base de mediocridad, inseguridad y desaliento.
Y es que, me han convencido de que nunca podré ir a 300 km por hora, mi corazón no podría aguantar 210 pulsaciones por minuto, no podría estar a miles de km de mi familia y de mi casa, no podría jugarme la vida cada día y, lo peor de todo: no tengo una forma física sobrehumana (es la verdad...)
Así que, lo único que me queda, es pasarme a Vodafone y ser una vulgar "grupi", una burda imitación de este gran hombre...
Primero apareció como jefe vikingo escoltado por dos rubias buenorras, luego salió el anuncio del niño en el cohete de cartón que se va deshaciendo porque sólo algunos (ALGUNOS, con mayúsculas) son capaces de perseguir su sueño, hasta alcanzarlo, como el sobrenatural Fernando. Y ahora este. No sé, si yo fuera el amiguete al que recomienda probar el mercedes en ese otro anuncio, me preguntaría si realmente es tan bueno el coche, o es que Fernando transmite su carácter cuasi-divino a todo lo que toca. Temporalmente.
para
Idolatría,
Teleadicta
0
comentarios
miércoles 9 de mayo de 2007
Pre-mamá

Ya es la tercera vez que me pasa.
Esta mañana, al entrar en el metro, atestado de gente a esas horas y con todos los asientos ocupados, un señor se ha levantado y me ha ofrecido gentilmente su asiento. Yo me he girado, porque no entendía por qué, entre todas las personas que había en el vagón, me lo cedía a mi, pero él me ha señalado con el dedo, de forma insistente y sin que quedasen dudas, ni para mi ni para todo el resto del vagón, sobre a quién se estaba dirigiendo. Durante un segundo he tenido un ataque de vanidad, en modo "Fernando-Alonso-anunciando-Vodafone"(nunca podrás ser tan guay como Fernando Alonso, pero sí hablar como él), y he pensado que era algún tipo de manifestación de caballerosidad-guión-coqueteo, pero he bajado la vista y me he fijado en lo que me había puesto esta mañana, y lo he entendido todo: el pobre hombre pensaba que estaba ante una joven madre en potencia. Inmediatamente he movido la cabeza en señal de negación, y me he arrastrado hasta el rincón más recóndito del vagón, mientras todo el mundo me miraba, preguntándose ya a estas alturas de cuántos meses podía estar, si el pequeño sería niño o niña o cómo se ganaría la vida una chica tan joven, para poder sacar adelante a su retoño: "Seguro que trabaja de camarera o algo", "Sí, sí, en un club nocturno o así", "Uy, ¡a saber de quién es el niño!", "Si ya lo decían en la tele, que ha aumentado una barbaridad el número de embarazos no deseados...", and so on... Pero lo peor no ha sido eso, lo peor ha sido cuando, de repente, se me ha ocurrido que igual no estaban pensado nada de eso, que igual yo me estaba acercando peligrosamente a la edad en la que no es tan descabellado que una chica pueda estar esperando un hijo matrimonial...pero en seguida se me ha pasado.
Una experiencia muy dura para las 9 de la mañana, en cualquier caso.
He dicho que esta es la tercera vez que me pasa. La primera fue un encuentro con una perfecta desconocida que, en el más mínimo de los niveles de discreción y, pasando olímpicamente de todas las bases de una conversación educada y cordial entre desconocidos, e invadiendo mi espacio vital sin el menor cargo de conciencia, se atrevió incluso a tocarme la tripa, mientras me preguntaba cómo era que iba a ser madre tan joven. La segunda, fue también en un medio de transporte público, en Roma, y no he vuelto a ponerme esa camiseta.
Y es que la culpa de esto la tiene la moda pre-mamá, los vestidos baby-doll y el corte imperio de las camisetas, y no el consumo abusivo de chocolate y Vips Clubs, como apuntan algunos. Lo juro.
Angieconsejo de la semana: Si tenéis dudas sobre la futura maternidad de alguien, nunca cedáis vuestro asiento. Las 9 de la mañana no es una buena hora para una humillación así, pero no creo que un ataque semejante a la autoestima sea justificable a ninguna hora del día.
PD: La imagen es de mi futuro pequeño. Su precocidad informática se debe a mi adicción a escribir chorradas en un blog. Y, adelantándome a los previsibles comentarios malévolos, añado que sí, que por esa regla de tres, bien podría venir con una jarra de sangría debajo del brazo.
lunes 7 de mayo de 2007
Pedrator presenta..: Banca de inversión!!
Inspirada colaboración de Pedrator. Cualquier parecido con personas reales, físicas o jurídicas, vivas o muertas, no es pura coincidencia. He eliminado algunos nombres para evitar que nos demanden o, mucho peor, que nos suspendan.
Prenotando para el lector: las breves líneas que a continuación se suscriben no tienen ánimo informativo, ni didáctico ni siquiera un mínimo de crítica constructiva; a decir verdad no tienen ánimo alguno y se limitan a ser mero trámite formal cuya cumplimentación conlleva que la mencionada charla arroje algún beneficio positivo para el alumno.
Predispuesta la óptica más pesimista posible, comencemos. Será breve. No dolerá.
La primera de las dos sesiones en que constaba el seminario se limitó a ser una pasarela Cibeles de tres al cuarto; una excursión gratis del inserso con la consiguiente charla sobre “chaletes” en multipropiedad o beneficios de maravillosos colchones antiácaros… en suma, una directa y descarada apología de la hermosa vida de la banca de inversión y lo apolíneo que uno se vuelve si encima desea dedicar su tiempo y esfuerzo y pelo en X. Nada de recruiting encubierto, promociones subyacentes o neomarketing comercial; aquí las cosas en la frente y en caliente que si no luego pierden sustancia y nadie paga y nadie avala.
La segunda jornada quiso enmendar la primera aunque el respetable de (nombre de la universidad), que como público es de lo más exigente, ya fuera predispuesto a echarse la siesta, reecontrarse con “sudokus” abandonados o simplemente a esperar a que dejara de diluviar en la calle para poder irse uno a casa.
El apartado sobre valoración de empresas fue breve y escueto aunque tampoco seremos críticos ni exigiremos lo imposible en hora y media de explicación a unos neófitos e improvisados profesores. Se supone que la segunda vez que se retoma una materia resulta cuanto menos refrescante en el más amplio sentido de la palabra: uno vuelve a revisar lo estudiado, lo recuerda, repasa y asienta. Pero en el apartado “¿sabías que…?” prototípico de todo comentario pseudoescolar que se precie diré que, en general, la charla no aportó absolutamente nada.
Bueno, en particular tampoco aportó nada salvo algunos detalles mordaces con los que criticar en la intimidad a los ponentes: sus comentarios a micrófono abierto sobre la anatomía de alguna compañera, lo patético que suena el tener que ver “House” desde la oficina, el envejecimiento espontáneo y unívoco que la banca de inversión provoca , amén de ciertos ”deja vús” mentales normalmente relacionados con pulsiones sexuales no resueltas… y es que un trabajo absorbente se entiende que no deja tiempo para nada de nada… .
Quizás se echara en falta lo único que alguien “de fuera” debe y es necesario que aporte: experiencia personal. Bueno, con un mínimo de experiencia uno se hubiera conformado. Es el sino de mandar a “chavales jóvenes” para que conecten rápidamente con el ánimo estudiantil: la cercanía psicológica que provocan sí puede en algunos casos incitar a la anexión al selecto grupo de banqueros, aunque en otros, y me atrevo a atisbar que en la mayoría, provoquen un cierto recelo por las razones antes expuestas.
¿Algo positivo? recalcar lo bizarras, kitsch y repreciosas que eran las transparencias sobre el organigrama de X.
viernes 4 de mayo de 2007
Las ninguneadas
En pleno auge de series televisivas "de calidad" (sea lo que sea lo que signifique eso), me veo obligada a reivindicar la moralla. Y yo de eso sé mucho.
Ratificando mi creencia de que todo lo que toco se rompe, diversos estudios muy bien fundamentados, elaborados por mi propio equipo de investigación (yo misma), indican que mis series preferidas parecen estar maldecidas, predestinadas a dejar de ser emitidas por falta de audiencia, o relegadas a los más profundos y oscuros abismos de la programación nocturna. Incomprensible. No sé, empiezo a pensar que soy gafe o algo.
Un recuerdo para las que se quedaron en el camino. Para ellas, mi pequeño homenaje:
Veronica Mars: Nunca entendí por qué esta serie no tuvo más éxito. Pudo ser porque se emitía los sábados a las 10 de la noche (ya, ya lo sé...un sábado por la noche en casa...era en examenes, tengo que decir...) Bueno, pues eso, que tenía de todo: instituto, adolescentes populares, líos amorosos, amiga muerta en extrañas circunstancias, tensión con el ex-hermano-de-la-amiga-muerta y con el propio ex de la muerta, investigaciones detectivescas, cargos de conciencia, abandono materno...En fin. Muchas series han triunfado con mucho menos.
El auténtico Rodrigo Leal: Entiendo perfectamente que la quitaran, y no
puedo dar razón de mi adicción salvo: "Jooooo, a mi me gustaba..."
Jack & Jill: Debería haber alcanzado el estrellato. Aunque sólo fuera porque era la única serie de la tele en la que los hombres eran sensiblemente más guapos que las mujeres. Lástima que Canal + sólo nos obsequiara con la primera temporada, emitida hasta la saciedad, verano tras verano.

Mi gorda bella: Se podría argumentar que el fracaso de esta se debió a que el personal estaba ya saturado con la historia del patito feo convertido en cisne, después de la Cenicienta y de Betty la fea pero, ¿cómo se come entonces que triunfara Yo soy Bea en la televisión nacional? Esta tenía de todo: novia del guapo tonta y divina (más tarde Jimena en Pasión de Gavilanes), accidentes aéreos, asesinatos rollo la herencia de tía Ágata, madre malvada del guapo recién salida de Cambio Radical y grandes expresiones, como "curruñis". ¿No es genial? Pues no, no debía de serlo, porque creo recordar que la pasaron de las 4 de la tarde a las 4 de la mañana. Pero bueno, yo ya estoy hecha a las injusticias de este mundo.
"Te daré lo que tú buscas si es que a ti lo que te gusta..." (dentro vidrrrrrrreo, y lamento la voz en off extraña.)
Venga, basta de chorradas, a estudiar todos un poquino ya.
PD: La inspiración para este post (si es que al ente reponsable de esto se le puede llamar inspiración y, teniendo siempre presente que en mi caso la inspiración es una pura entelequia) llegó en forma de media de morcilla en "la Llama", y de montadito de jamón y salmorejo en "los Cien Montaditos". Pero empezó a gestarse mucho antes, en esas tardes televisivas con Luchi.
para
Teleadicta
0
comentarios
miércoles 2 de mayo de 2007
De cómo elegir siempre la opción con mayor coste de oportunidad
Hay gente que nace con estrella y gente que no. Si eres de los que no, entenderás perfectamente y de inmediato a que me refiero. Si eres de los que sí, no sigas leyendo (pero haz click un par de veces en la publicidad para pasarme algo de tu buena fortuna en forma de céntimos de dolar antes de marcharte. Gracias. Ciao).
Bien, si has llegado hasta aquí es porque aún tienes dudas de si estás en el primer o el segundo grupo. Como el tiempo es oro y no es cosa de ir desperdiciándolo por ahí en leer cosas absurdas y, puestos a leer cosas absurdas, hay muchísimas cosas preferibles a esta, piensa un momento: ¿En tu vida parece que la mejor opción es siempre la no realizada?
Si has contestado afirmativamente y además sigues leyendo (la peor opción de todas las posibles), no hay duda: Eres de los nuestros.
Bueno, pues ahora que estamos entre amigos, voy a ilustrar mi exposición con una serie de ejemplos de lo que quiero decir. Y el mutuo entendimiento y el clima de empatía que se generará entre nosotros nos acercará los unos a los otros, hermanados por la falta de suerte, común a todos.
Situación 1: Tus amigos y tú habéis salido. La noche está siendo un pestiño absoluto, y decides que te vas a casa. Al día siguiente todo el mundo te llama, te intercepta por los pasillos, o te abre una conversación en el messenger para comentarte lo increíble que fue la noche de ayer. "Sí, sí, sí, Fulanito terminó bailando encima de una mesa, a la pata coja, con un mini de sangría en una mano y un sujetador en la otra", o bien, "Sí, fue increíble, llegamos al sitio, nos dejaron pasar gratis y nos invitaron a todo", o bien, "Nada más irte tú se nos acercó un grupo de tíos tremendos". Etcétera.
La versión b) de esta situación es la noche que decides que no sales. Y no sabes lo que te has perdido, claro.
En estos casos, como en casi todos, lo mejor es ser extrapunitivo: la culpa no es tuya, no es por ti, no es que tú seas gafe y cuando tú salgas el plan sea un soberano coñazo, no. Ellos mienten, está claro. Ni Menganito el que no bebe nunca se pilló una cogorza, ni Futanito a una rubia despampanante.
Situación 2: El chico o la chica que te gusta suele frecuentar un determinado antro que, si no estuviese iluminado por la luz que emana de todo su ser, te parecería una aberración pisar. O eso es lo que te han dicho: "No, joer, en serio, si viene siempre aquí. Debe de ser que justo este día no ha salido o algo." Evidentemente, cuando decides dejar de hacer el pardo y cambias de local, al día siguiente te enteras de que ahí estuvo tu amor, en el antrazo de costumbre. Como un clavo. Sin piedad.
Situación 3: Te dejas una pregunta para el examen porque no tienes suficiente tiempo o tienes demasiada pereza. Después de todo, Pepito lo hace siempre, y nunca le cae. ¿Tú qué pasa? ¿qué eres nuevo? Y es que tú no eres como Pepito, ¿cómo te lo tengo que decir?
También para esta situación existe una versión b): Justo la vez que no vas a clase el profesor decide pasar lista. "¡Y ya es mala suerte, tío!" Ya, no me jodas encima, anda.
Hay muchas más situaciones, está claro. Por ejemplo cuando eliges el peor plato de todos en ese nuevo restaurante al que habéis ido por primera vez (por eso me gusta tanto Vips, un Vips Club y no hay fallo). Pero no es cosa tampoco de ensañarse con el personal, que aquí estamos para ayudarnos. Por eso, aquí va mi Angieconsejo de la semana: Intentad elegir siempre activos sin riesgo (y aquí activo se puede tomar en sentido figurado). Es evidente que no siempre se puede pero, si tenéis ocasión, no intentéis haceros los listillos intentando obtener una mayor rentabilidad, con un poco más de riesgo (rentabilidad y riesgo también en sentido figurado, como muestra de que la Dirección Financiera está ya haciendo mella en mi espíritu y enriqueciendo mis metáforas). No tenéis suerte, asumidlo. Si hay un riesgo, por ínfimo que este sea, la cosa saldrá mal.
martes 1 de mayo de 2007
You're so smooth!!
Frente a crisis existenciales, económicas o de las otras.Frente al estrés de exámenes o de vida en general.Frente a la desidia, el cansancio, la dejadez, el aburrimiento.Frente a las dietas, las cremas anticelulitis, las toallitas bronceadoras, las mujeres Actimel del mundo.Frente a las oposiciones, el trabajo, los cálculos que no salen, los programas que no se dejan programar, los IRPFs que no se dejan liquidar, los Ipods que se rompen en el momento más inoportuno...Frente a los exámenes antes del concierto de las Destiny's, antes de las elecciones, inmediatamente después o justo en los cumples.Frente a la carencia o el exceso de tiempo.Frente a todos los males que nos acechan, todas las gravosas obligaciones que nos agobian, todas las injusticias (mayores o menores) que hacen que nos rechinen los dientes.Frente a toda la mierda de este mundo...
...un poco de Rob y Santana.
para
Idolatría,
Musikina
0
comentarios
