sábado 31 de marzo de 2007

¿Por qué estudias Derecho?

Ummm..., pregunta peliaguda, umm, un momento, déjame pensar...Creo que fue por cosas como esta:

¿Has pensado alguna vez en dedicarte a la función pública? Ummm, sí...básicamente para poder escribir cosas como esta, con el membrete super chulo de la Administración de Justicia:





viernes 30 de marzo de 2007

Metallica "Nothing else matter"



So close no matter how far
Couldnt be much more from the heart
Forever trusting who we are
And nothing else matters

Never opened myself this way
Life is ours, we live it our way
All these words I dont just say
And nothing else matters

Trust I seek and I find in you
Every day for us something new
Open mind for a different view
And nothing else matters

Never cared for what they do
Never cared for what they know
But I know

So close no matter how far
Couldnt be much more from the heart
Forever trusting who we are
And nothing else matters

Never cared for what they do
Never cared for what they know
But I know

Never opened myself this way
Life is ours, we live it our way
All these words I dont just say
And nothing else matters

Trust I seek and I find in you
Every day for us something new
Open mind for a different view
And nothing else matters

Never cared for what they say
Never cared for games they play
Never cared for what they do
Never cared for what they know
And I know

So close no matter how far
Couldnt be much more from the heart
Forever trusting who we are
No nothing else matters

jueves 29 de marzo de 2007

El castigo divino

El mundo laboral da grima, y pavor, y retortijones, y genera todo tipo de pensamientos negativos, y es malo para el cutis, y para el pelo, y disminuye enormemente la potencia sexual y el tiempo que uno puede dedicar a ociar.

Con estas contraindicaciones, es evidente que lo sano, lo lógico y lo coherente sería pasar de él, verdad? Pero el mundo no es tan generoso. Evidentemente. (Excursus reflexivo: La tradición bíblica dice que todo esto del trabajo, y el sudor de la frente y tal, es culpa de Eva, la primera mujer. Mis fuentes me informan de que numerosas asociaciones feministas han reaccionado recientemente ante esta evidente discriminación, y violación de los más elementales principios de igualdad y paridad. ¿Por qué tenemos que cargar nosotras con el lastre de ese supuesto pecado supuestamente atribuido a una mujer, hermanas?, ¿por qué?. Espero que se tomen medidas y en próximas reediciones se subsane el error, o si no habrá que exigirle responsabilidad al autor, y llevarle al Tomate y al Programa de Ana Rosa, para que las representantes de la mujer moderna le insulten, en directo y en diferido.)

Me gustaría poder añadir una moraleja del tipo "queridos míos, no trabajeis", pero los años pasan, la realidad acecha, dispuesta a saltar sobre nosotros, y a pervertirnos, con todas esas ideas macabras sobre futuro, hipotecas, compromiso... (¿sueno tremendista? ¿os parece que exagero? me están entrando nauseas de esas de nervio-pre-examen...)

Yo creía que no estaba preparada y, sobre todo, que no tenía por qué estarlo. Aún me queda un año más de carrera, luego puedo plantearme master, oposiciones, o lo que sea. Pero una psicosis colectiva se ha apoderado de las aulas de los pisos superiores de la Santa Casa (allí estamos los mayores, en lo alto, más cerca de los dioses... :-p) y claro, yo, con una carencia total de personalidad, lo reconozco, pues me he contagiado. Y me dedico a vagar por el mundo, como alma en pena, haciendo casos, y entrevistas, y dinámicas de grupo, que parece que no acaban nunca, y sólo me atrevo a preguntar con voz quejumbrosa y frágil "perdone, cuántas fases más del proceso de selección me quedan?" Y nadie sabe, nadie responde, y a una sólo le queda esperar, y jurar en arameo (pero en bajito, para que no se mosquee el potencial jefe), y cagarse en la ley de la oferta y la demanda (que se puede aplicar casi a todos los aspectos de la vida, y también a este): ¿qué es lo que yo tengo que ellos puedan querer? (interpretación extensiva de la ley...)

Me pregunto, a veces, entre crisis nerviosa y crisis nerviosa, en esos fugaces momentos de lucidez, inducidos por un consumo masivo de chocolate Milka, cómo afrontó esta fase de su vida mi admirada "mujer Actimel". Y me lo pregunto, pero no me lo respondo. Espero que la respuesta me llegue pronto, en forma del número del mes de Abril de la Cosmopolitan.

La imagen la he sacado de: http://ceritium.blogsome.com/category/humor/mundo-laboral/

lunes 26 de marzo de 2007

La vida no es Friends...(y nunca mejor dicho)

Los vecinos son una variedad de humanoide que no debería existir. Como los/as ex de tu novio/a, sólo que los vecinos son muchos más molestos, porque generalmente a los/as ex no tienes que verlos cada día en el rellano, ni oírlos a través de la pared (si alguno de vosotros se encuentra en una situación así, todo mi apoyo y conmiseración, sois unos verdaderos héroes, os respeto y admiro).

Mis vecinos son, en general, ruidosos y porculeros, aunque en su descargo he de decir que las paredes de mi casa son extraordinariamente finas.
No sé cuántos niños hay en los pisos de al lado, pero por sus lloreras nocturnas yo diría que son siete u ocho, por lo menos.

Mi hermano asegura que el vecino de la casa que da a su cuarto, enciende la radio con puntualidad británica, todas las mañanas de sábados y domingos a las 7 de la mañana, pero no creo que eso sea comparable a ser despertada a las 6 de la mañana de un domingo previo a un examen por una discusión conyugal, o parejil en cualquier caso. Ni tampoco a amanecer con la alegre musiquita amorosa de los somieres del piso de arriba, puteada, con una mezcla de pudor-monjil, de mala leche por tener que madrugar y de envidia de la mala (cabe la posibilidad de que los muelles suenen por cualquier otro motivo, como por ejemplo porque la cama sea muy vieja, o porque el inquilino se mueva mucho, porque el caso es que nunca se escuchan gemidos ni nada parecido, pero una siempre tiende a malpensar).

Pero este fin de semana Marina ha compartido conmigo el colmo de las molestias vecinales: Celine Dion a todo trapo a las 9 de la mañana de un domingo de un fin de semana muy ajetreado. Celine Dion. My heart will go on. Así, como lo estáis leyendo. La exclamación de Marina: "¡Maldita sea! es como volver de golpe a los 90!" Celine Dion, el Bar Coyote, y una canción como latina en clave maquinera, tocada, en palabras de Marina con el órgano "Casio tone", en replay durante más de 10 minutos.

La verdad es que prefiero el concierto mañanero de flatulencias, o las gárgaras, con sorpresa final de gargajo con moco, que yo imagino además sanguinolento, a los que también me tiene acostumbrada el vecino. Al menos es menos repetitivo.

Carlos Siles


Ayer, en lugar de ver "Cambio radical" o la gala de miss España (sé que será una nueva carencia que se sumará a la larga lista de las que ya tengo, pero qué se le va a hacer, a veces hay que sacrificar la cultura) terminamos en un concierto en la sala Clamores. Y, un poco de rebote, porque en realidad íbamos para ver al grupo que tocaba antes, descubrimos a este chico: Carlos Siles.

Y me recordó, en este mundo tan poppie todo, y tan moderno, y tan brit que me rodea (con todo el respeto y todo el agradecimiento, queridos míos todos); y a veces también tan pachanguero, tan shakirero, y en fin, tan; por qué me gustan tanto los cantautores (algunos al menos, vaya).

Y la razón es que no soy lo suficientemente culta y profunda como para entregarme con avidez a leer poesía, pero sí para aficionarme a poesía que venga con música. Y eso hace Carlos Siles.

De las canciones que tocó ayer, me emocionó (pero casi de llorar, eh?, que no es moco de pavo tratándose de "la mujer de hielo"...) "Cenicienta" que, por desgracia, no se puede escuchar directamente de la web, así que tendré que hacerme con el disco (ya sabéis qué podéis regalarme).

Me gustó mucho la presentación que hizo de una canción nueva (para mi todas eran nuevas, pero vaya, esta era de las nuevas nuevas de verdad), que tocó ayer, y que se llama "Historias que contar". Algo así como que, por muy puteado que uno estuviera, al final todas esas cosas que nos pasan terminaban siendo historias que contábamos a otros, y poco más. Si queréis leerlo tal y como él lo explica (mucho mejor que yo) entrad en su blog.

Pues eso, muy muy recomendado. Os dejo la web, donde podéis escuchar algunas de las canciones y saber un poco más, en general. Según dijo ayer, el próximo concierto será la semana después de semana santa en un colegio mayor (cuyo nombre no dijo, pero me mantendré informada). Allí estaré.

viernes 23 de marzo de 2007

Ups!


Hoy de repente me he acordado de esa típica escena de serie/película americana, en la que una chica liga, o vuelve su novio que es reportero de guerra, o su marido que se enroló en un barco, y sus amigas la llevan a comprar lencería sexy, porque ella es un poco mojigata ("¿pero qué tienen de malo mis maxi-bragas blancas con la goma de la cintura dada de sí?, ¿no son acaso provocativas, femeninas y sensuales?").

He estado meditando, e intuyo que el tema de la lencería es básico y fundamental para que la cosa marche. Si no, ¿qué sentido tiene pasarse tanto tiempo de compras, comentando con amigas, decidiendo y (lo peor) lavando a mano todas esas prendas delicadas de seda y mierdas así?

Un ejemplo claro es Bridget Jones. Duda crucial: ¿braga-faja o tanga? ¿Quizás la cosa hubiese ido mejor con el morbo-jefe-buenorro si hubiera escogido el tanga? Nunca lo sabremos.

Recuerdo un consejo de la Cosmopolitan o alguna así. Ahora lo valoro en su justa medida, y no como una simple frivolidad más de la revista más frívola del mundo mundial (pido perdón, antes era una inconsciente, a partir de ahora veneraré esta joya literaria como se merece). Hablaba de algo como "cosas que no puedes hacer delante de tu pareja aunque tengas mucha confianza". Cosas como depilarse y no llevar la ropa interior conjuntada estaban completamente prohibidas. Curiosamente no decía nada de hacer caca. Pero ya he entendido por qué: ¡es que el público objetivo de la revista no defeca! Si eres de las que lo hacen cómprate el Cuore, y asume tu posición de maruja en el gran circo de la vida.

viernes 9 de marzo de 2007

El innoble arte del gorroneo

Publicado en mi difunto flog el 09/03/07

Me parece curiosísimo el efecto que produce escuchar la palabra "gratis" en este país. Ayer, ni más ni menos, estuvimos en unas jornadas de fiscalidad internacional (apasionante, lo sé). Al final había una especie de catering con bebida y así. La bebida (alguna, vaya) tenía alcohol. Y si ya juntas en la misma frase "alcohol" y "gratis", se activa en el cerebro del españolito de a pie una especie de señal sonora, porque el españolito medio escuchará esas dos palabras en su cabeza, con eco y en plan Homer ("graaaatis, alcoooohoool...") y no será capaz de pensar en otra cosa hasta que se acabe el alcohol o hasta que empiecen a cobrar por las copas. A partir de ese momento las palabras que escuchará, resonantes, serán "joder", "mierda", "qué putada", "putos rácanos".

Mi padre, desde pequeña, me instruyó en el milenario arte del gorroneo discreto en este tipo de eventos, practicando en las bodas, en las que, por regla general, no suele haber nada más interesante que hacer que interceptar al camarero que sale de la cocina antes de que llegue al meollo del asunto y se acaben los canapés de salmón. Pero he de reconocer que hay gente con una técnica mucho más depurada que la mía, desde el típico "ah, vas a pedir? pídeme una coca cola" (no tío, joder, aquí, si quedamos de gorrones quedamos todos... :-p he de reconocer que yo misma he utilizado esta técnica algunas veces...vale, muchas veces...), hasta el mítico, mi ídolo, el que pilla directamente la bandeja con las croquetas y las reparte entre sus allegados cual Robín de los Bosques generoso.

Es un tema complicado, sobre todo en rollos como este, en los que se te presume un cierto interés intelectual en el asunto, más allá del simple "merendar de gorra". Es básico esperar a que alguien rompa el hielo, dé el pistoletazo de salida (si puede ser uno de los ponentes mejor). A partir de ahí, el secreto consiste en picotear como quien no quiere la cosa, y en comentar, simultáneamente, la importancia de los métodos de valoración en relación con los precios de transferencia. Es conveniente rotar alrededor de la mesa, haciendo como que se saluda a todo el mundo, pero con la verdadera intención encubierta de abarcar todos los platos, de llegar al queso o al lomo. Y si se da la espantosa circunstancia de que alguien nos pilla cogiendo a la vez del plato de jamón y del de calamares, sólo tenemos dos opciones, sonreír pidiendo indulgencia, o alargarle el plato, intentando comprar su complicidad.

Y es que, aquí come hasta Perry, con hambre o sin ella, que uno nunca sabe (sobre todo en mi caso, que vivo sola con mi hermano, en modo parasitario ambos, y somos absolutamente negados para la cocina y además unos vagos redomados) cuando va a volver a comer tortilla de patatas, o croquetas, o caliente, simplemente.

La vida de estudiante pseudoindependizado pierde así todo su glamour. Imaginad más bien a una tía con las camisa sin planchar, los pantalones sin raya y el tupperware a punto en el bolso para hacer uso de él en cualquier momento. Esta visión es, sin duda, mucho más cercana a la realidad.

jueves 8 de marzo de 2007

Mujer Actimel

Las "mujeres Actimel" son una nueva variante de lo que se venía conociendo (al menos yo lo venía conociendo) como "mujer Telva".

La "mujer Actimel" se va a las 8:04 al gimnasio, queda a las 14:18 a comer con las amigas y cena con Luis a las 22:07. Y además le da tiempo a presentar "el proyecto" a las cinco de la tarde. La "mujer Actimel" tiene un portátil super guay de última generación,y una cocina de diseño. Me la imagino como una especie de Carrie Bradshaw, pero con más pelas, viviendo en un adosado o en un apartamento con encanto en el centro (no en un estudio, a juzgar por el tamaño de la cocina), sin comprar Manolo's, porque seguro que es ecologista y comprometida y los Manolo's se hacen con piel de tripa de cocodrilo chiquinino y tierno, y sin ese ansia desmedida por encontrar un hombre (que ya tiene a Luis).

A diferencia de la "mujer Telva", la "mujer Actimel" no está casada aún, y su marido no es notario y no tiene pasta para irse de compras a Milán el fin de semana. Se tiene que conformar con gastarse el dinero que le da su profesión creativa y liberal en el mercado de Fuencarral, en el Trastevere en alguna de sus escapadas románticas con su pareja (el maravilloso y apolíneo Luis, al que le atribuiremos el dudoso honor de dedicarse a banca de inversión) o en Camden, cuando hace un viajecito de fin de semana con sus tres mejores amigas (la publicista que ideó el anuncio de tés de Trina; una que trabaja en recursos humanos en una empresa moderna, con cocina, y sala de sofás, y que se dedica a elaborar complejas dinámicas de grupo en plan método Grönholm, pero menos gore; y una diseñadora de interiores, que enseñó su casa en las páginas de "casas con estilo" del Elle.)

Todas se toman un Actimel cada mañana, claro, si no no aguantarían su agotador ritmo de vida. Y es que todo el mundo sabe que los L-Casei Inmunitas estos de los güebos, tienen propiedades estimulantes parecidas a las de ciertas sustáncias psicotrópicas o estupefacientes, pero con fibra, para ir al baño a defecar con regularidad, y mogollón de soja, para tener el corazón estupendamente y ni una pizca de colesterol, y protagonizar jornadas sexuales maratonianas, con muchos órgasmos múltiples, y salir a hacer jogging con un favorecedor chándal de H&M, de los diseñados por Madonna, y las zapatillas Adidas que lleva Siena Miller cuando pasea de la mano con Jude Law por Hyde Park (y es que Luis no tienen nada que envidiarle a Jude Law).

Ese es el secreto para ser una super-woman de éxito, guapa, culta (lee ensayos y colabora con la Fundación March), inteligente, elegante... Asquerosa, frustrante e irrealmente perfecta.