Oye Niña

Antes de que mi madre asesinase a mi neonata vocación musical con un certero y mortal "Hija mía, desafinas muchísimo", allá por mis tiempos más mozos, yo cantaba canciones de Hilario Camacho mientras mi tío me acompañaba (o yo a él) con la guitarra. Las pruebas, por suerte, se destruyeron. Supongo que alguien grabó algo encima de mis primeros pinitos artísticos. Dicen que la música es una fulana. En mi caso, además, es una ingrata.

Hilario Camacho murió el verano pasado y lo cierto es que hacía ya algún tiempo que le había perdido la pista, lo que prueba que yo también soy un poco fulana, y bastante ingrata. Compuso canciones como Tristeza de Amor o Madrid Amanece, íntimas y algo tristonas, y otras más irónicas y hasta un poco cachondas, como o D.C.O.D. (Despistado) o la sabiniana Güiski sin soda.

Oye Niña es una de esas canciones-súplica, que tanto me gustan, porque aunan la desesperación y la determinación: Primero determinación, para olvidar; después desesperación, por no poder, y luego determinación otra vez, para conseguir lo que tanto se desea. Evidentemente, me parece una idea totalmente romántica porque, yo estoy casi segura de que la indiferencia termina matando al amor y de que siempre se puede olvidar, si uno se esfuerza muy mucho. Sin embargo, la literatura, la música y el cine rebosan de pruebas en contrario, así que reconozco que es posible que me equivoque. Ciertamente, no sería la primera vez.

Aniquilaciones de todo romanticismo aparte, aquí os dejo la canción. Espero que todos alabéis mi creo que ya evidente, incuestionable, indiscutible y sobradamente probado gusto musical. Lástima que no se pueda decir lo mismo de mis aptitudes.

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Comentarios

  1. No se parece a Mardy Bum, pero está bien. Gran gusto musical, Angeluxi! Yo también creo que a base de indiferencia, si uno se lo propone, puede olvidar a alguien, al menos en el día a día. Pero si ese alguien te ha dejado un buen recuerdo o es esa espina que nunca te has podido quitar, la cosa es más difícil y te descubres pensando en esa persona cuando menos te lo esperas. Así que está bien tener una de estas canciones a mano, para usarla como mejor convenga. De todas maneras no hay que cerrar la puerta a las ideas de Hollywood, ¿no dicen que es la fábrica de los sueños? ¿O eso era Disney? Besos

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  2. Me temo que tengo que disentir contigo pequeña...El olvido está totalmente fuera de nuestro control...No digo que no sea posible olvidar, sí lo es. Pero solo tenemos cierto control para recordar. Ahí sí podemos hacer un esfuerzo consciente y voluntario por mantener vivo a alguien o algo en nuestra memoria. Cualquiera diría que al no hacerlo, irremediablemente causaríamos el efecto contrario, es decir, el olvido, pero no es así. Parece que este caso nuestra memoria es más caprichosa...O tal vez sea algo simplemente adaptativo. Tal vez paguemos el precio de un recuerdo doloroso para aprender de él...Quién sabe.

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