Otro sueño roto...

Leo por ahí que dice el Ministro de Justicia que, si vuelven a ganar las elecciones, uno va a poder ser juez sin opositar.

Yo no es que me muera por ser juez, pero si a una le ofrecen un empleo en la Administración Pública, pues allí que se va, que no están las cosas como para desperdiciar oportunidades. Y tengo yo ganas ya de tener moscosos.(¿Tendrán moscosos los jueces? es que, a veces, hablo sin saber...)

Me las prometía muy felices, y ya me veía yo allí, vestida con la toga, impartiendo justicia, "tú a la calle, tú al trullo", cuando he leído, francamente decepcionada, que sólo van a poder ser jueces sin opositar los alumnos de las universidades públicas.

Yo paso, pero mucho, de toda esa guerra pública-privada, privada-pública, la verdad. No sé, si alguien viene a decirme que mi universidad es más fácil que la suya, que si otro gallo me hubiera cantado en la pública, y patatín y patatán, ni me molesto en discutir. Es lo mismo que con lo de los colegios. El mío era concertado y, si alguien me provoca ya mucho, pues le digo la nota que saqué en Selectividad (que, según creo, es igual para tó quisqui), y fiesta. En todas partes cuecen habas, yo sólo digo eso. Y defender a capa y espada que lo de uno es lo mejor, pues es una opción de vida como otra cualquiera. A veces, para ser feliz, es mejor ser autocomplaciente que realista. Pero si a uno le lleva a exaltarse, y a infravalorar los esfuerzos que han hecho los demás para aprobar sus exámenes, pues casi mejor interiorizarlo, y quedarse calladito, pienso yo.

A lo que iba. Que no quepo en mi de indignación. Mi oportunidad para ser juez se ha desvanecido, casi tan rápido como se me figuró. ¿Para esto me chupé yo la reválida? ¡Tengo un título validado por la Complutense! Ná, eso no sirve para nada.

Dice además el señor Ministro (no es por rencor ni nada, pero se dice, se comenta, que el anterior era mucho más majete, y además toca la guitarra) que quiere que los jueces sean personas "impregnadas de vida", y que, actualmente, los que preparan judicaturas, están "aislados" y "alejados de la realidad", manteniendo únicamente el contacto con sus preparadores, lo que "no es bueno" (en este preciso momento, estoy visualizando a un pobre "oposita", con la mirada perdida y huidiza, y hablando consigo mismo). Eso está muy bien. Y a los que se han pasado años encerrados estudiando en casa, preparando oposiciones pues nada, que les zurzan. Por inadaptados y amargados. Y dice también este buen hombre: "Me gustaría que los jueces pasaran por un tiempo por los servicios de urgencias de los hospitales (???????), y que conocieran lo que es la tensión en el trabajo. Pero que lo vivieran, no de paso (???????????????)" ¿Jueces?, ¿hospitales? A mi como que no me sale la ecuación.

Para terminar, he de decir que la intención del Señor Bermejo no puede ser mejor: "que la justicia se nutra de lo mejor de la sociedad". Es una lástima que los criterios que ha elegido para seleccionar ese segmento me dejen, ya de partida, fuera del juego.

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