Decálogo del orgullo mindundi

Si leísteis este post, y la odiasteis con todas vuestras fuerzas. Si me odiasteis también a mi un poquito. Si no pudisteis sonreír, autocomplacientes, ni os sentisteis identificados con ella. Si habéis elegido el camino del odio y la amargura, camuflado como humor irónico (como yo he hecho). Si es que sí a todo, este es vuestro post.

Soy consciente de lo fácil que es criticar sin dar ninguna clase de solución, porque lo he hecho a menudo. Soy consciente también de que el mundo está lleno de tentaciones, quimeras y espejismos que, en ocasiones, nos impulsan, sin quererlo nosotros, a comportarnos como "Mujeres Actimel" (u "Hombres Axe", aún peor, por la actitud sexista que se les presume, aparte de que es mentira, chicos, todo es mentira).

Por eso, me he tomado la libertad y la molestia de redactar unas cuantas actitudes, o incluso comportamientos, que pueden ayudaros a sobrellevar, más relajadamente, todos los ataques a nuestra condición de mindundis.

Situación 1: No has podido evitarlo, y has caído en la tentación de adelantar la hora a la que suena tu despertador para salir a correr por la mañana, antes de ir a clase o a trabajar, y de que pongan las calles. El daño ya está hecho, el despertador suena. Pero la cosa aún tiene solución. Lo apagas y media vuelta. Ni pilates, ni cereales All-Bran, ni leches (de soja). Llegas tarde, claro, pero con la satisfacción de haber sido fiel a tus principios.

Situación 2: Sales de trabajar, cansado, y recuedas que deberías ir a hacer la compra (ensaladas, yogures desnatados, pechugas de pollo y Actimel, litros de Actimel). De repente, cual revelación, recuerdas que aún quedan 3 trozos de pizza fría en la nevera, y media tableta de chocolate. Como ya tienes la cena solucionada, te vas a casa a ver "Los Hombres de Paco". Y has vuelto a vencer al sistema. Enhorabuena.

Situación 3: Has visto en una revista (La Cosmopolitan, pequeña traidora. Primer fallo), que Sienna Miller lleva un vestido corte imperio, y has sentido la tentación de querer ser tan trendy como ella (que, antes que tú, sintió la tentación de ser tan trendy como Kate Moss). Y te has comprado uno. Pero no te apures. Con un poco de suerte, en el metro te confundirán con una embarazada, y podrás regresar a casa con tu orgullo mindundi intacto.

Situación 4: Se te ha escapado. Acosado como estás por el estrés de este mundo moderno nuestro, se te ha escapado, y has llamado "máquina de vending" a la clásica "máquina de las guarrerías" o "máquina de las bebidas". Es grave, no te voy a engañar. Pero no desesperes: Si te pones un café en la máquina de cafés y al retirarlo consigues que se te caiga parte, y además te manchas bien los dedos al intentar coger el palito para remover, entonces es que no está todo perdido.

Situación 5: Has conseguido engañar a un tío de esos que se pirran por las "Mujeres Actimel" (o tía, y "Hombre Axe", respectivamente). Mindundis sí, pero honrados. Tú y yo sabemos que eso no va a funcionar. Tarde o temprano, desarrollarás instintos homicidas, dirigidos hacia esa persona que, si se pirra por "Actimel/Axe", ya sabemos de qué pie cojea (Dios los cría...). Mindundis sí, pero no masocas y, sobre todo, mindundis sí, pero no presidiarios. Desengáñalo cuanto antes. Pótale encima. No prolongues su agonía.

Situación 6: Estás sentado en una terracita, llega el camarero, y te pregunta qué quieres tomar. Se te pasa por la cabeza pedir un T de Trina o una coca cola light. No pasa nada, tú tranquilo. Respira hondo y repite conmigo "YO QUIE-RO U-NA CA-ÑA". Y, ya que estamos, una ración de bravas.

Situación 7: Vas a un burger (aunque viste el documental ese del tío que sólo comió en McDonalds durante un mes). Sopesas concienzudamente los pros y contras de pedir ensalada o hamburguesa. No te agobies, puedes pedir lo que quieras. De todas formas, una "Mujer Actimel" nunca hubiera llegado ni a entrar siquiera. ¿No sabes que existe el "FastGood"? Felicidades. Este es el camino.

Situación 8: Si, por azares del caprichoso destino, te has colado en una reunión de "Mujeres Actimel", esto es, una reunión de arpías escuálidas que se alimentan a base de palitos de zanahoria y de agua ligeramente gasificada con sabor a melocotón, aunque insisten en lo importante que es comer de todo, y el equilibrio en todos los aspectos de la vida, estás jodida (idem para los chicos, pero en una reunión de "Hombres Axe", que no me preguntéis como sería). La solución, en el caso de los chicos, no puedo dárosla. En el de las chicas, comenta el último cotilleo que leíste en la Cuore, o que viste en el Tomate. Ella nunca lo haría.

Situación 9: Te has enterado de que tu pareja te ha engañado (ya te dije que no era trigo limpio, pero no me hiciste caso...) Sientes la tentación de reunirte con un grupo de amigas, a cual más perra, y elaborar un complejo plan de venganza, infalible, que le conducirá, irremediablemente, a abrazar la fe y hacerse religioso, o a no volver a atreverse a mirar a una mujer a la cara. Se trata de acabar con el más mínimo vestigio de dignidad que haya en él, de reducirlo a cenizas, de destrozar su vida. Sé que puede resultar tentador pero, por mucho que leyeras en la Ragazza en tus años mozos sobre las satisfacciones que puede reportarte una venganza bien meditada, no hagas caso. Ella (o él) lo haría, no tú. Monta un pollo en condiciones. Grita, llora, llámale de todo. Como se ha hecho siempre. Como debe ser.

Situación 10: No puedes mas. A pesar de todo lo deseas. Deseas ser una "Mujer Actimel" o un "Hombre Axe". Y no sabes qué hacer para quitarte esa absurda idea de la cabeza. Si es así, es que aún no he conseguido convencerte de que todo es una gran mentira, una estafa, ¿no te molesta que te engañen?, ¿no te sientes engañado? Pues bien: la prueba de fuego: Dirígete a un super, y compra un pack de 6 Actimel y otro de 6 sucedáneos, marca Auchan, Dia, Carrefour, o lo que sea (cuidado con las fechas de caducidad). Tómate los 6 primeros en una semana y apunta tus sensaciones. Tómate los 6 segundos la semana siguiente y haz lo mismo. ¿Te has sentido distinto? Si es así, no puedo ayudarte, pero que sepas que es todo fruto de la sugestión. Y, además, a mi me saben igual.

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