Blogs personales

Yo no sé si es porque el despacho en agosto es un aburrimiento, porque cuando me aburro y llamo a la gente al móvil no me lo cogen porque el número aparece como oculto si llamo desde el fijo y se piensan que les están llamando de Movistar para que se pasen a contrato, o de la oficina, o porque, intento llenar vacíos de mi vida (vacío de ruido ( al más puro estilo sabiniano) y bullicio, jaleos, problemas, disputas, contiendas, dudas existenciales y comeduras de tarro varias), pero me estoy aficionando a los blogs personales. Y no me preocupa. Y no se trata de los blogs que tengo enlazados, no. Hablo de personales, personales, de esos entre triviales e íntimos. No sé si me explico.

Hay gente que puede preguntarse, como la Vallés ayer mismo, qué interés tiene el conocer la vida de gente que no conoces. Y, bueno, eso mismo me pregunto yo a veces. Y me respondo que todo es una conjunción de las razones enumeradas en el párrafo 1 supra, es decir, de tener que pasar mucho tiempo delante de un ordenador, lo cual te lleva a entrar en los blogs que conoces y, desde allí, (deriva, deriva) a ir posando el puntero del ratón en los distintos enlaces, ad infinitum.

No sé, diréis que soy una cotilla, aunque ya lo digo yo por vosotros para que no temáis herir mis sentimientos. Y bueno, he estado meditando, y creo que no es eso. O sí. Pero no. Para mi es como leer un libro, como ver una serie, no sé. Hay gente a la que le pasan cosas que a mi nunca me pasan y, en el caso hipotético de que me pasaran, no tendría huevos a desnudar mi alma en internet. No los tengo ni para hacerlo en cualquier otro soporte escrito, aunque asegure la confidencialidad. Prefiero hacerlo de palabra, porque las palabras se las lleva el viento. A veces, incluso prefiero no pensar mucho en ello. Yo es que soy esencialmente pragmática. Además, hay gente que lo hace, y además lo hace bien. Y eso tiene mucho mérito. Hay blogueros a los que tengo sincera simpatía, a los que me gustaría consolar en sus momentos de "post-lacrimógenos". También hay otros a los que estrangularía con mis propias manos. Y les estoy muy agradecida a todos. Para que la cosa tenga su gracia tiene que haber siempre "buenos y malos". También en las pelis, series y libros, hay personajes que me caen bien, de los que me enamoraría, o con los que querría compartir piso, y otros a los que atropellaría o escupiría en el ojo. Y eso son los blogueros para mi si no los conozco en absoluto, si nunca les he comentado, ni les he mandado un mail (yo es que soy un poco voyeur). Personajes.

Pues eso. Yo he oído y leído muchas críticas sobre blogs personales, por cuentavidas, por ser una sobrada de blog, por el afán de su propietario de ser (o aparentarlo) super-culto, super-guay y super-cool, en definitiva. Y, a veces, me lo ha parecido también a mi, que tal o cual blog era pretencioso, o insoportablemente exhibicionista. Pues bien, me retracto, me retracto de todo.

A mi, los blogs personales me divierten. A veces, incluso hasta aprendo. No son más que eso, una forma de expresión, que no es más que una forma de aprendizaje, de diversión, o de ambas. Blogs como fuentes de enseñanza y ocio. La mayoría, ni siquiera son reales, o son otro tipo de realidad (paralela? realidad on line?). Por eso, no tiene sentido enervarse por prácticamente nada que se lea en ellos. Cuando molestan, simplemente no se vuelve a entrar. Cuando no te gustan, basta con apagar el ordenador. Y la vida sigue, la real (al menos la real-tangible). Hay vida ahí fuera.

Conclusiones: 1) Este NO es un blog personal, es un amago (a veces infructuoso, a veces incluso rozando lo patético) de blog humorístico. No lo es, al menos, en el sentido estricto, o tal y como yo entiendo que es un blog personal. Pero todo esto es, sólo, hasta la fecha. Porque nunca se sabe. 2) Me aburro mucho (también hasta la fecha). Si os llaman con número oculto, cogedlo. Puedo ser yo, pidiendo auxilio.

PD: Este finde me piro, así que os doy un respiro. Sé que mi frenesí posteador satura ya. :-p

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