Planetas Vs Piratas

La canción de la semana iba a ser primero una, luego otra y, ahora, van a ser dos (porque soy así de espléndida). Antes de todo esto iba a ser otra, pero a mi estimada colaboradora y a mi no nos ha dado tiempo de preparar el post conjunto que tenemos pendiente, ella ocupada en guerrear con el Derecho del Mar y yo en lidiar con arrendadores sin escrúpulos.

El caso es que ayer, mientras intentaba recordar como se llamaba la monja del cole que, casualmente, viajaba en el mismo autobús de línea (expresión quizás un tanto anticuada pero, de verdad que se llaman así también) que yo, sonó en el mp3 una de estas dos canciones e, inmediatamente, mi mente enfermiza la relacionó con su "melliza". Prodigios de la libre asociación.

Así que hoy la cosa va a ir de despecho. Pero del despecho del bueno, del útil, del extrapunitivo, del que sirve para algo, del que saca el veneno succionando la herida y aún nos da fuerzas para escupírselo al otro en el ojo. Son canciones-terapia. Nada de entregarse a oscuros pensamientos sobre la soledad, nada de regodearse en la tristeza por el amor perdido. Nada tampoco de pensar en los buenos momentos, ni de hacer balance para analizar nuestros errores con ánimo constructivo. Un par de whiskies (pero no más, que el alcohol es depresor del sistema nervioso central) y alguna de estas canciones de fondo para animar el ambiente ( y siempre mejor acompañado, porque lo de beber solo está aún socialmente muy mal visto). Nada de tarrinas gigantes de helado y vodka a palo seco mientras ves por enésima vez "Sentido y Sensibilidad". Nada de pasarte el día en casa, asqueado y dando asco por la falta de higiene personal, consecuencia de la típica apatía post-ruptura. Que te de el sol, que ya casi es verano: Lávate, perfúmate, y sal a la calle con estas canciones sonando a todo trapo en tu mp3.


PD: Agradecimientos a Luxi y a Rafilla, responsables indirectos de esta entrada.

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