Vocabulario básico: conocerlo es un "must"...

Durante años he vagado en las tinieblas de mi propia ignorancia, leyendo y viendo términos que no entendía para nada, pero que tenía que fingir que sabía. El otro día, azuzada por la curiosidad y las ansias de sabiduría de mi querido Pedrator decidí ponerle remedio a esta carencia mía, y me dediqué a buscar en google todas esas palabras que debía conocer, pero desconocía, y a buscar ejemplos de cada una de ellas para asimilarlas mejor, como si de uno de esos maravillosos trabajos de marketing se tratara. Y aquí están los resultados de tantísimas horas de esfuerzo. Para vosotros, queridos míos. Para que no os hundáis en el fango de la desesperación cada vez que veáis por equivocación, ojeéis, leáis incluso, una revista de moda o, por error, pulséis el canal de Estilo.
Trendy: Esta palabra es suuuuper recurrente. La conclusión a la que he llegado es que hay que ser trendy. Es como ser fashion, ir a la moda, vaya, pero es mucho más trendy decir trendy que decir fashion, porque todo el mundo entiende lo que es ser fashion, y lo trendy es que sólo unos pocos elegidos suuuuper exclusivos que no estén clueless (fuera de onda), entiendan de lo que hablas.
El paradigma de lo trendy es ella, la más trendy, la divina Kate: (yo he renunciado a ser trendy;..por razones obvias)
Naïf: Según he entendido, viene a ser un estilo ingenuo, como si la ropa te la hubiese diseñado un niño al que le das unos plastidecor.
Baby-doll: Esta es fácil de explicar: es como ir disfrazada de Mariquita Pérez, pero con un toque guarrillo en plan Lolita. No es lo mismo que ir naïf, por tanto, aunque reconozco que la distinción puede resultar confusa.
Kitsch:Pretencioso, pasado de moda, de mal gusto. Debe de ser como lo contrario a trendy y, en consecuencia incompatible. Lo más kitsch que se me ocurre es la decoración de un restaurante chino. Y, teniendo en cuenta lo que me gustan a mi los chinos y que haciendo una batida por mi casa he encontrado bastantes cosas que responden a esta definición, resulta evidente por qué nunca seré como Kate.

Mi joya kitsch por excelencia (o el porqué de que sea una desubicada...):

Atención al detalle de los apuntes del IRPF, que dan fe de que es cierto que esta maravilla está en mi casa, concretamente en mi cuarto, y de que no me estoy tirando el moco: No soy Kate, pero soy kitsch.

Otro día, más.

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