Mujer Actimel

Las "mujeres Actimel" son una nueva variante de lo que se venía conociendo (al menos yo lo venía conociendo) como "mujer Telva".

La "mujer Actimel" se va a las 8:04 al gimnasio, queda a las 14:18 a comer con las amigas y cena con Luis a las 22:07. Y además le da tiempo a presentar "el proyecto" a las cinco de la tarde. La "mujer Actimel" tiene un portátil super guay de última generación,y una cocina de diseño. Me la imagino como una especie de Carrie Bradshaw, pero con más pelas, viviendo en un adosado o en un apartamento con encanto en el centro (no en un estudio, a juzgar por el tamaño de la cocina), sin comprar Manolo's, porque seguro que es ecologista y comprometida y los Manolo's se hacen con piel de tripa de cocodrilo chiquinino y tierno, y sin ese ansia desmedida por encontrar un hombre (que ya tiene a Luis).

A diferencia de la "mujer Telva", la "mujer Actimel" no está casada aún, y su marido no es notario y no tiene pasta para irse de compras a Milán el fin de semana. Se tiene que conformar con gastarse el dinero que le da su profesión creativa y liberal en el mercado de Fuencarral, en el Trastevere en alguna de sus escapadas románticas con su pareja (el maravilloso y apolíneo Luis, al que le atribuiremos el dudoso honor de dedicarse a banca de inversión) o en Camden, cuando hace un viajecito de fin de semana con sus tres mejores amigas (la publicista que ideó el anuncio de tés de Trina; una que trabaja en recursos humanos en una empresa moderna, con cocina, y sala de sofás, y que se dedica a elaborar complejas dinámicas de grupo en plan método Grönholm, pero menos gore; y una diseñadora de interiores, que enseñó su casa en las páginas de "casas con estilo" del Elle.)

Todas se toman un Actimel cada mañana, claro, si no no aguantarían su agotador ritmo de vida. Y es que todo el mundo sabe que los L-Casei Inmunitas estos de los güebos, tienen propiedades estimulantes parecidas a las de ciertas sustáncias psicotrópicas o estupefacientes, pero con fibra, para ir al baño a defecar con regularidad, y mogollón de soja, para tener el corazón estupendamente y ni una pizca de colesterol, y protagonizar jornadas sexuales maratonianas, con muchos órgasmos múltiples, y salir a hacer jogging con un favorecedor chándal de H&M, de los diseñados por Madonna, y las zapatillas Adidas que lleva Siena Miller cuando pasea de la mano con Jude Law por Hyde Park (y es que Luis no tienen nada que envidiarle a Jude Law).

Ese es el secreto para ser una super-woman de éxito, guapa, culta (lee ensayos y colabora con la Fundación March), inteligente, elegante... Asquerosa, frustrante e irrealmente perfecta.

Comentarios

  1. No se como será el hombre actimel, pero si se que yo no lo soy :)
    Aquí llegué desde las ruínas de Ninivé, que como tales si carecen de pasadizo secreto no serían ruínas dignas, y hete aquí que mientras a mi alrededor la Sala se aletarga en un procedimiento ordinario de lo mas ordinario (comenzamos a las 9 y creo terminará sobre las 2...) me evadí del mundo tratando de escribir y se me ocurrió viajar hasta el momento en que empezó todo... Recuerdo que era abril, y la fiesta de la Semana Santa, sí, en el sur es una fiesta, nos recibía en el aeropuerto procedentes de Roma. Parece esté narrando un vía crucis :) pero no, este comenzó cuando decidí que necesitaba un blog para escribir porque se habían acabado las servilletas del Cher's, cerró :(, y claro todo fue como fichas de dominó... Encontré trabajo y ya no pude volver a Italia, pero pude tener mi portátil aunque inservible en casa de mis abuelos porque no había cobertura así que tuve que buscar a Enma (enmacipación) y despedirme de la mejor comida del mundo, pero todo fuera por el blog, y cuando encontré casa, trabajo, ordenador, teléfono y blog pues me quedé sin palabras y mi primer post fue totalmente mudo :)
    Y entonces me dije "¿cómo sería el comienzo de Pinklenton?" y.... aquí está este Indiana Jones atrapado en la farragosía del entramado jurídico en busca del hombre Actimel y hallando en cambio la sorpresa de que tu mundo también pasa por la Dere facultis nulla y que cambiando las burguers del Alfredo por las pizzas de la Tosca tiene mucho en común, además del echar de menos aquellas comidas caseras :)
    Pero eso si, ambos logramos poner en marcha un blog!

    Vuelvo a la Sala y nada ha cambiado... siguen declarando... bla bla diga si es cierto que bla bla....
    Uyss qué veo en el suelo? :o un paloooo!

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